Primero, una letra de números en la que la grada decidió dos estrofas sobre ocho posibles, y luego un amplio y acertado análisis de lo que realmente esconde el Turismo en Canarias, le sirvieron a Burlonas para eclipsar al resto de las 13 aspirantes que han gastado la munición con la que estar en la final.
De resto, Bambones, fiel a su estilo, cumplió con creces, mientras que Zeta Zetas también pasó el expediente con un nuevo espectáculo visual que les debe permitir pasar el corte. Se esperaba mucho más de Trapaseros, Marchilongas mejoró con respecto a su resbalón del año pasado, y Tras con Tras pasó el trámite de forma decente..
Ni Muchas Ni Pocas
Encargadas de abrir la fase del martes, Ni Muchas cuajó una actuación discreta tras una entrada en la que reprocharon a la concejal de Fiestas Gladis de León las escasas licencias para con las murgas pequeñas. El pobre sabor de boca que dejaron se debió,principalmente, a que la temática sobre la que discurrieron sus interpretaciones apenas tuvo empaque. Con ´Camarera de tu amor´, relataron su paso por el kiosko de Charly en Las Gaviotas, luego por el Mister Smile y finalmente por Los Limoneros, donde aparecen los políticos. Rescatando la melodía de ´El Menú´ de Singuangos, el tema, lejos de mejorar, se trastabilló con contracantos entre los que se perdió la letra. Rescatable su guiño final a otras camareras, la de piso, "esclavas por un mísero salario".
También retrocedió Ni Muchas en el tiempo con ´Un día de papeles´, una canción con un hilo conductor ya manido. En su ruta, las de Laura Sierra pasaron por el ambulatorio (se quejan del estado de la Sanidad), van a pedir una beca ("un artículo de lujo es estudiar) y acaban criticando "las estafas" de los teléfonos 902. Todo en medio de varios problemas de dicción y antes de abrir su abanico para arremeter contra "los papeles de Bárcenas", Soria y hasta "las puñaladas de Gladis" y su "maltrato a las murgas pequeñas". Les faltaron argumentos para al menos intentar explotar.
Bambones
Con Bambones, segundos en la noche del martes, llegó el primer momento realmente vibrante de las eliminatorias. El embrujo (este año más que nunca) de los de Primi Rodríguez está fuera de toda duda, independientemente de su presencia o no en los premios. Los de El Cardonal sacaron toda la partida posible a su disfraz de hechicero. Desde su entrada, en la que defendieron al Carnaval y su tradición (con el apoyo del cuerpo de baile de Joroperos). Entre la potencia de sus voces, la exquisitez de su montaje musical y una grada entregada y que se tambaleaba con su pasacalles, se confirmó algo que ya se había convertido en un interrogante con mayúsculas: el concurso había empezado.
A medio camino entre hechiceros y brujos arrancaron su primer tema. Apostaron por unas voces muy graves que pudieron entorpecer el desarrollo del tema, pero los laguneros salvaron bien ese envite. Con tono irónico vendieron pócimas en el rastro, algunas con efectos nefastos como "las colas de Guamasa hasta Icod" o "una mierda de cartel", un brebaje con "dedo de concejal" incluido. Otro hechizo permite "ver la realidad" en una relación de hechos y lo que realmente esconden: solidaridad, maltratos, estudiante (para acabar siendo un emigrante), desahucios, fondos de pensiones (vas a cobrar por los cojones), salario mínimo, contrato a tiempo parcial (que nos exploten todo el tiempo), bienestar (solo los ricos)... Tono más ligero para pociones de amor (con la que su afición se pasa a Diablos Locos y Mamelucos) antes de abordar un registro más ácido, aquel con el que suelen estar más cómodos. Admiten, por ejemplo, que "magia es lo que hace el canario para estirar el sueldo". Su contenido, la potencia vocal y una gran selección musical en sus minutos finales les permitió acabar de manera más que notable.
´Más de 100 mentiras´ fue su segundo tema, una canción a medida de Bambones para explotar su estilo en base a aquel que vive "engañado desde el momento de nacer". Su interpretación no tuvo un momento especialmente brillante, pero siempre mantuvo un destacado nivel mientras los de Primi Rodríguez tocaban los más variados palos, desde la educación, los desahucios, el negocio con el gas natural, o los votos que Coalición consigue "por amiguismos". Sí ganaron en calidad cuando arremetieron contra ATI y la sanidad privada: "Es un negocio lo que ves cuando te mandan a Hospiten". Todo dentro de una selección musical arriesgada pero bien resuelta con los arreglos de Julio Alexis. El fraude del vino, Soria y el gobierno del PP permitieron a Bambones acabar, de nuevo, con fuerza y dejando un buen sabor de boca. Sin grandes estridencias, pero sin apenas lagunas en ninguno de sus dos temas, cuajaron una eliminatoria que les catapulta a la final sin la menor duda. El sábado, si desean al menos repetir su segundo de 2015 y 2016, parecen obligados a dar algo más.
Marchilongas
Con la complicada papeleta de salir a escena tras el huracán de Bambones, Marchilongas subió a las tablas sin tapujos. Fieles a su costumbre describieron su disfraz a los ciegos, antes de una entrada en la que hicieron mención a su 30 aniversario. Se las notó seguras y eso les permitió ser contundentes en un pasacalles que, a modo de homenaje, dirigió la veterana Tere Reyes. ´Nuestra herencia´ fue su primer tema, base argumental para hablar de una "generación del botellón" que se recordará como aquella que "nunca quiso luchar". "Es mejor un boncho a protestar", cantaron. Las de Taco comenzaron a relatar hechos reprochables, como el "votar a los que nos engañaron", aguantar "una mierda de salario" porque al menos "en casa se comía a diario", o las obras interminables, caso del anillo insular, el Hospital del Norte, la vía litoral, la Plaza de Toros€ Las de Keila Jerez se metieron en una sucesión de apuntes de la que fueron incapaces de salir. Fue eso, el ir un paso más allá, lo que les faltó para darle algo más de empaque a una interpretación en la que, sin grandes alardes, sí mostraron mucha confianza musical, mejorando con creces su actuación del año pasado.
Sí propuso algo más Marchilongas en su segundo tema, con el que se subieron al tranvía. Un medio de transporte que sirvió de percha, en sus diferentes paradas, para tratar diversas problemáticas, caso de lo costoso que resulta estudiar en la Universidad y las pocas ayudas que hay ("a Rajoy le daría un cero a su gestión"), y también la sanidad, con las "quejas del paciente", las "listas de espera" y las "urgencias colapsadas" mientras "el gobierno gasta el dinero en auténticas chorradas". Recuerdan igualmente a los barrios pobres desatendidos por el ayuntamiento capitalino y a su paso por el Cabildo tienen un guiño con los vecinos de Bajo La Cuesta. Marchi estaba construyendo un tema coherente y bien argumentado, pero no terminaba de dar con la tecla para que ganara en brillo, a lo que se sumó una selección musical un tanto arriesgada y que le lastró en su recorrido. Su final, con Zerolo saliendo del Juzgado, no termino de conectar pese a que musicalmente acabaron con seguridad y potencia. Sin grandes alharacas, pueden quedarse satisfechas de olvidar su borrón de 2016.
Tras con Tras
Cuartas de la noche, Tras con Tras añadió a su habitual elegancia un poco más de fuerza en sus voces, y un nuevo montaje que, sin embargo, restó algo de alegría a su pegadizo pasacalles. Su fantasía de exploradoras les sirvió para abordar su primer tema, a medio camino entre una exploración, un paseo y una excursión por Santa Cruz, donde encuentran "una fauna en el Ayuntamiento" a la vez que comparan "El Toscal con las ruinas Mayas". Trataron de buscar el rumbo correcto con una brújula que les llevó por los barrios (y su gente abandonada) y a la Residencia para abordar la deficiente sanidad: "Quieren hacer un negocio con los enfermos porque la sanidad pública no da dinero". A modo de scouts, empezaron a entregar medallas para hacer aún más disperso el tema que acabó de perderse por mucho que trataron de tirar de fibra.
Mejor propuesta (puesta en escena incluida) en su segundo tema, con el que Tras con Tras se convierte en zombis a los que les "lavan el cerebro cada día". Trataron de entremezclar crítica y humor, pero les costó llegar, sobre todo porque forzaron algunas situaciones, si bien alguna de ellas (con Gladis de León en un armario) concluyó de forma notable. Sí sacaron lustre a su interpretación con dos golpes (móvil y Black Friday) con mucho fondo, pero con una musicalidad muy lenta primero y arriesgada después. En su epílogo volvieron a tirar de calzador para nombrar a los enfermeros en estrofas que sí conectaron con la grada, aunque no terminaron de aprovechar este impulso en su conclusión.
Burlonas
A continuación le tocó subir al escenario a Burlonas, que sacrificaron su habitual entrada reivindicativa por dos letras marca de la casa. Y bendita ejecución. Las de Adela Peña vienen tocando desde hace años en la puerta de la máxima categoría, con temas elaborados y sin prácticamente vacío alguno, y en esta eliminatoria dieron el empujón definitivo gracias a unas canciones brillantes de inicio a fin. Ideas originales (buscando siempre algo diferente), bien cantadas y mejor desarrolladas, adornadas por una maestra de ceremonias (su directora) que ha alcanzado una madurez y seguridad abrumadoras sobre las tablas, y además con un trabajado atrezo, cambios en medio del tema incluido. Ingredientes que ya de por sí les sirven para brillar (más aún con el discreto nivel general de las dos fases) y que correctamente mezclados (con una Raquel García como cabeza pensante y en versión maestra) les permiten competir ante cualquier otra murga.
Para arrancar, Burlonas ofreció su ´Letra de números´, a priori una apuesta arriesgada ante la previsible avalancha de cifras y datos que podían venirse encima de la grada: 92.000 enfermos en lista de espera, 22% de estudiantes que dejan los estudios, 2.500 mujeres maltratadas€ Lejos de caer en la redundancia la murga ofreció brillantes juegos de palabras: "miles de gandules [los políticos] que hacen por Canarias cero". Y ahí llegó el paso al frente, un sorteo limpio en el que el jurado extrajo dos números (el siete y el nueve) para interpretar sendas estrofas donde cada frase escondía un mensaje ("siete estrellas que no brillan por culpa de Coalición"). Mejor la segunda extracción que la primera, para llegar de lleno con la venta de las entradas de la final, el precio del PIT, o los excesivos deberes que deben hacer niños de nueve años.
Burlonas había mejorado, con creces, ´La otra versión´ que en día sacara Bambones. Sobre todo porque sus estrofas no fueron teledirigidas y porque quedaron sin cantar otros seis números, toda vez que la murga eligió a continuación el cero y el uno. En ambos casos un alegato en defensa de las murgas, denunciando su perniciosa competencia y el maltrato a las femeninas. Pese a este cambio de rumbo y adentrarse en sus propias problemáticas, el tema no bajó de calidad, más bien al contrario si se pone en valor el fondo de armario que las de Adela Peña podrán interpretar en la calle. Su único pero, la letra de su final, elaborada para ser cantada en segundo lugar y no en el primero como eligieron para esta fase.
Pero la segunda licencia de la noche de Burlonas también tenía amnistía por lo que vino a continuación, en una nueva exhibición de saber estar de Adela Peña. En clave turística, las del Barrio de La Salud supieron desarrollar a la perfección un tema tan cercano como denso. En su Gran Resort de Lujo Hotel Canarias, Burlonas se vistió primero de recepcionista para denunciar "una vergüenza de formación" y a "políticos enchufados"; luego se fueron al buffet para realizar una defensa de los productos locales en lugar del "vino de La Rioja, o la carne de Brasil", y ganaron aún más en calidad como camareras de piso: "Soy la chacha, limpio la mierda y te hago la cama€ pero calladita". Una perfecta radiografía de lo que sufren a diario cientos de trabajadoras que no se pueden "quejar porque miles hay detrás para mi puesto ocupar". Giraron, ya sin atrezo, a un tono más serio ("al canario lo tienen de esclavo" y "los beneficios del turismo aquí no se ven"), directo y a modo de resumen para un final que si bien no tuvo un epílogo glorioso sí se benefició de unos minutos anteriores exquisitos para terminar de encandilar a la grada. La única duda que deja en el aire Burlonas es si lo que veremos el sábado de ellas serán solo sus restos, o si bien, dentro de su ADN ambicioso han guardado algo que supere lo cantado en esta segunda fase.
Zeta Zetas
Complicado para Zeta Zetas, sextos de la noche, mantener el listón. Con la marcha de David Padilla, los de Javi Lemus han adoptado estos otro registro musical donde el rondallero Besay Pérez da brillo. Y aunque su solo en la entrada estaba compuesto para el Auditorio, su fuerza sí sirvió para poner en disposición a la grada. Fieles a su costumbre gastaron su primer tema, el único sin artificios, en consonancia con su fantasía de vagabundos. Con ´Los excluidos´ Zeta Zetas hizo un repaso sobre algunas miserias sociales de un "PP que dice que la crisis se ha acabado" y que en realidad te "engaña con datos trucados". Hablan de desigualdad social y niños que dependen de la caridad mientras su mensaje se perdía en medio de contracantos. Arremetieron contra "Clavijo el charlatán" y se acordaron de los "dependientes" antes de soñar con un "futuro sin privilegios de los políticos". El tema viraba cada vez más hacia una marcada vertiente social, tanto que por música y estructura recordó a ´La Sanidad´ de Singuangos. Su final, anclado en un necesario cambio de la Constitución, no enganchó lo que seguramente ellos deseaban y esperaban.
Pero Zeta Zetas ha acostumbrado a la afición a entrarle por la vista. Y esa obligada cita llegó en su segundo tema, en el que el grupo se disfraza de post-it de amarillos, rosados y naranjas. El efecto visual era brutal, lo mismo que su intención estructural (repartieron post-it y lápices entre el público) tratando de hacer partícipe a la grada. Pero ahí la comparación con Burlonas era obligada y ellas, con mucho más sigilo y elegancia, sacaron un mayor rédito que ellos, que prácticamente obligaron a la grada a escribir la palabra "robar". En medio una retahíla brillante (sobre la lista de la compra) y algún que otro mensaje cargado de sensibilidad criticando a los homófobos y a los que arremeten contra los gays. Pese a alguna estrofa metida con calzador ("no olvides el dolor de La Palma") lograron levantar a la afición de sus sillas. Una vez más –y van€-, el contenido (letra) de Zeta Zetas es devorado por su continente (mensaje visual). Ejercicio de fagocitosis que aún así le viene reportando grandes beneficios a una murga valiente a la que no se le puede poner un pero en su constante intención de innovar, una línea que debería meterles en una nueva final.
Trapaseros
Cerraron la fase Trapaseros, que tras un año de ausencia regresaron a Santa Cruz. Lo hicieron los realejeros con un disfraz de superhéroes que más bien parecía el primer boceto de sus Transformers del año pasado. Y en consonancia con el disfraz también estuvo su actuación en concurso, una interpretación que nada tuvo que ver con la magia que han destilado en ediciones anteriores. Como varias murgas que les precedieron, los de Juanka López tiraron de su fantasía para su primer tema, los ´Trapa-vengadores´, donde se propusieron "ayudar a tanta gente que ha perdido la esperanza por culpa de la mentira y el poder". Ponen en escena diversos superhéroes caso de los Power Rangers, Superman, Batman y Hulk (a los que comparan con padres de familia que "han luchado en mil batallas") y, sobre todo, el Anticrisis que debe "luchar contra los precios del agua, la luz, la gasolina". La potencia de sus voces no admitía discusión, pero sus melodías de cuño propio parecieron impedir que el tema despegara por mucho que en su final pidieran que el pueblo "salga a la calle a gritar libertad".
Con su segunda canción, el ´Síndrome del malpensado compulsivo´, dieron la sensación de cambiar de registro. Pero entre que lo que debían ser sus primeros golpes de humor se perdieron en el limbo y que no terminaron de conectar abordando temáticas como la de los dependientes, a los norteños se les había escapado de entre las manos medio tema por mucha fuerza que imprimieron a su interpretación. Lejos de apostar por un final fresco, hicieron de su epílogo un alegato defensivo hacia a aquellos que los atacan por venir del Norte cuando "ensayo como cualquiera" y su único secreto es "trabajo, trabajo y trabajo". Una elección que puso en pie a buena parte de la afición que quedaba en el recinto. "Si no lo decimos hoy hubiéramos reventado", terminó de explicar su director en un argumento que, seguramente, lejos de darles el impulso necesario, bien podría apearlos de los candidatos a repetir el sábado.
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