Nareme Melián Mahugo nació en Punta del Hidalgo hace 30 años. Realizó el Bachillerato en la Escuela de Arte Fernando Estévez y se licenció en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna. Es ilustrador, ha editado varios libros infantiles con la editorial Diego Pun y otras de la Península, y en películas animadas para televisión. Desde este pasado sábado su obra, La guardia del cetro, ha sido elegida como cartel del Carnaval chicharrero 2018 por el 24,2% de los 10.452 votos emitidos por internet. O lo que es lo mismo, 2.525 votos. "El pueblo ha sido quien eligió el cartel que hice y, por lo tanto es soberano", señala en su estudio de La Laguna este joven artista quien asume que prefiere las críticas a su obra a que ésta pase a la historia "sin pena ni gloria".
Melián Mahugo señala que no se esperaba ganar el concurso, cuyo resultado se conoció en la tarde del pasado sábado. "Ni siquiera cuando empezó la cuenta atrás supe que mi obra iba a ser la ganadora". "Subí al escenario y tenía la cabeza en blanco; todo eran luces, aplausos y el ritmo de las comparsas que se oía muy fuerte. Hasta que bajé de nuevo y mi familia me arropó para felicitarme, no fui consciente de que había ganado el concurso".
"Mi familia me ha apoyado mucho en esta aventura; la verdad es que hicieron muy buena campaña durante el tiempo que estuvo abierta la votación" y "saber que ha sido el pueblo quien con sus votos ha decidido que mi obra ganara es una satisfacción enorme porque siempre hay suspicacias cuando la elección depende de un jurado o se da a dedo", confiesa para añadir que "es un orgullo que hayan sido los propios carnavaleros quienes hayan hecho la elección del cartel que más les gustaba", incide para añadir que entre los diez finalistas las obras eran muy diferentes entre sí y había mucho nivel. "Cada cartel tenía un punto o elemento fuerte que hacía muy dura la competencia y eso fue muy bueno porque no se sabía quién podía ganar el concurso".
Nareme Melián revela que no tenía muchas ganas de presentarse al concurso y que fueron amigos y compañeros de trabajo de La Casa Animada, el estudio en el que trabaja como ilustrador. "Al final hubo una apuesta entre amigos y yo para una cena, y decidí empezar a trabajar en los primeros bocetos sobre el mes de junio". "La verdad es que da un poco de vértigo presentarte a un certamen como éste por lo que implica el cartel del Carnaval chicharrero", apunta.
Al final, tomando un café, Nareme Melián comenzó a madurar la idea y empezó a buscar "iconos representativos de la fantasía para plasmar un mensaje directo y pensé en las hadas".
El tema o alegoría del próximo Carnaval es la fantasía, así que el primer paso ya estaba dado. Ahora tenía que centrar el icono sobre el que giraría su obra. "Algo diferente, que no fuera el recurrente chicharro o elementos que se han utilizado durante tantos años una y otra vez. Era una apuesta arriesgada pero quería homenajear en el cartel a los que hacen el Carnaval en la calle y qué mejor que utilizar el cetro que se le entrega a la Reina del Carnaval cada año como protagonista del cartel".
"Cuando se corona a la Reina adulta del Carnaval y se le entrega el cetro, es un momento mágico y es al mismo tiempo cuando se anuncia el comienzo del Carnaval de la calle. Creo que es un momento muy simbólico al que no se le había dado importancia en los carteles anteriores, así que me decidí a trabajar sobre esa idea para hacerlo protagonista añadiendo personajes fantásticos del mundo de las hadas ataviados con elementos propios de los grupos del Carnaval como las murgas o comparsas".
Todos esos personajes que aparecen casi como si fuera un círculo "están a la espera dentro de un árbol" para entregar el cetro a la próxima Reina del Carnaval. "Ellos son la guardia del cetro, los que lo custodian como si estuvieran invernando hasta el momento en el que se lo entregan a la candidata que será elegida Reina del Carnaval 2018", apunta el joven.
"Cada personaje que aparece en el cartel está vinculado a una comparsa, una murga, agrupaciones musicales a un tocado de una Reina, en concreto es un tocado del diseñador Daniel Pages -diseñador de diversas fantasías ganadoras en representación de McDonald's y la opinión de tenerife-".
Nareme Melián sostiene que tuvo en cuenta la "visibilidad internacional del cartel del Carnaval, cuando se expone en ferias internacionales de turismo o se hacen campañas de promoción exterior, así que pensé en elementos que se pudieran reconocer en el exterior también y la verdad es que, sin ánimo de criticar a nadie, es difícil que en el extranjero alguien pueda entender lo que significa un chicharro con una peluca hecha con una manilla de plátanos, por poner un ejemplo", manifiesta.
"Estuve dos meses trabajando en los primeros bocetos, estudié a otros autores del Carnaval y sobre todo a Juan Galarza, porque me gusta mucho como representó él el Carnaval antaño". "La verdad es que lo que quería era divertirme haciéndolo y lo he conseguido, porque me divertí mucho y he resultado ser el ganador, así que estoy muy feliz", destaca Nareme Melián.
"Quizás el cartel tenga un aire infantil, onírico, pero es que tanto la alegoría del Carnaval de 2018, que es la fantasía, como la propia fiesta en sí no están reñidas con esas ideas", destaca Nareme Melián.
En su estudio, situado en un tercer piso sin ascensor en la ciudad de La Laguna, una mesa de dibujante, cuartillas, lápices y un ordenador son las herramientas con las que habitualmente trabaja Melián cuando sale de La Casa Animada, en el estudio ubicado en Tegueste.
Aquí ha realizado otros carteles, según comenta el propio ilustrador, como el del Festival de Cuentos de Los Silos de este año; ha editado varios libros con la editorial Diego Pun, ilustraciones para un libro editado por el Ayuntamiento de Yaiza sobre la historia del Rubicón, y otra publicación más para una editorial de la Península.
Pero el cartel de Nareme Melián podría ser también una "obra interactiva" pues tal y como la ha diseñado, una vez que los bocetos han pasado del papel al ordenador, retocados y demás para darles profundidad, textura y color, ha sido editado de tal forma que se puedan mover o jugar con la figuras dentro de la propia obra, según comenta.
"Tuve esa idea por si existía la posibilidad de que fuera también una especie de juego, donde la gente o los niños pudieran mover a los personajes o los colores, fondos", relata Melián quien añade que sus compañeros del estudio La Casa Animada "realizaron una animación en la que aparecen los personajes volando y llegando hasta su posición. Mi idea es que el cartel fuera algo más, que hubiera interacción o animación con la posibilidad de que el público participe y cree también su propia obra", concluye Melián.
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