martes, 10 de octubre de 2017

El mundo murguero se desinfla

Cada vez más llegamos a la conclusión que la época doradas de las murgas está llegando a su fin de ciclo, como hemos hablado con anterioridad las murgas estaban viviendo su época de esplendor, cogiendo el testigo que tenían las comparsas en la década de los años 80 y estás a su vez de las Rondallas en los 60 y 70. Quizás ha durado mucho esta época  de bonanza para los grupos de la crítica, ya que, desde principios o mediados de los años 90, viven siendo la élite del Carnaval

¿Por qué ha llegado el final de las murgas?, lo vemos año tras años en donde se crean muchos menos grupos que los que se pierden, en apenas, cuatro año hemos pasado de tener cuatro fases a tres y aunque en esta modalidad no hemos perdido grupos para este Carnaval, no se descartan bajas de última horas. En los últimos años vemos como se van produciendo bajas y la creación de nuevos grupos o no se consolidan. Son infinidad murgas las que año tras año se bajan del escenario para no volverse a subir (hasta ahora): Guachipanduzy, Troyanos, Caraduras, Hechizadas, Lenguatrapos, Desinquiet@s, Rebotados, Fusionados ,… .Sin embargo las murgas infantiles son las que se están llevando la peor parte para el 2018, con cuatro bajas confirmadas (Pita Pitos, Tiquis Miquis, Paralepípedos y Bambas), además según se rumorea que no serán las únicas para el próximo Carnaval. Si perdemos algún grupo más, no es descabellado el también perder un día del concurso de murgas infantiles, pasando de tres a dos fases.



Las murgas han perdido su atractivo, para los niños, las murgas de nuestro Carnaval, han pasado a ser la tercera o cuarta opción en donde ocupar su tiempo, antes hay extraescolares, deportes, hobbies,… Quizás los adultos hemos hecho perder esa ilusión que tenían en  épocas anteriores del disfrutar de la murga y del Carnaval encima de un escenario.

El dinero es otro de los factores que ha influido en esta decadencia, cada vez más, sin dinero no se puede hacer mucho en una murga. Hoy en día, son muchas las murgas adultas o infantiles, que tiene que pagar letras, pagar al director musical, pagar a la percusión, al diseñador , a la costura del disfraz,… y un sinfín de cosas que hacen falta para cantar durante los treinta minutos que se está encima del escenario. Atrás quedan el altruismo que habían en estos grupos, en donde entre todos se hacía una letra (todavía hay pero son una minoría), en donde se buscaba la manera de encajar esas estrofas en una melodía,… donde ir a una murga no era un sacrificio, sino un placer.

Por perder, se ha perdido hasta las ganas de los componentes, que año tras año, van abandonando las tarimas de su murga, para quedarse cada día más en el salón de su casa viendo la tele y haciendo que cada vez más nuestras murgas pierdan nuestro interés.

La Opinión de Tenerife
Grupo Mascarada Carnaval

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