martes, 21 de noviembre de 2017

¿Se imaginan un Carnaval sin concursos?

Muchas veces miramos desde el punto de vista de los componentes, que están meses y meses ensayando; otras veces miramos desde el punto de vista del espectador, que quiere ver un espectáculo digno, que no sea muy largo y con una buena calidad; y también miramos desde los ojos de los grupos, la manera de valorarlos por todo el esfuerzo realizado. Lo hacemos así para intentar mejorar los veredictos del jurado, para que cada vez sean más justos.

Pero quizás nos estamos equivocando y nos centramos mucho en el formato de siempre de concurso. Este va a ser un año de reflexión, porque son muchos los grupos que se han quedado por el camino para la próxima edición del Carnaval chicharrero: cuatro murgas infantiles, una comparsa y una murga adulta hasta el día de hoy. Y no se descarta que se caiga algún grupo más. La causa de que estos grupos no participen el año que viene es la falta de componentes, lo más importante.

Los componentes se están yendo por muchos y diversos motivos, pero el primordial es por la falta de tiempo. Cada vez se ensaya más y los niños tienen poco tiempo libre. Y con los adultos pasa igual: el trabajo no deja mucho tiempo para dedicarle al grupo de Carnaval.

Entonces, ¿por qué no le damos la vuelta? Nos olvidamos del concurso.



En ese caso, el número de ensayos se reduciría, existirían menos exigencias para los componentes, el ambiente sería más relajado en los ensayos sin la presión del concurso? Incluso se evitaría el flujo continuo de componentes, que cada año van cambiando de grupo en busca de un premio.

Los grupos sólo realizarían unos temas para mostrar en un festival por dónde desfilarían todos los grupos según su modalidad, pero sin el fin de competir entre ellos.

Pero no sabemos hasta qué punto todo sería beneficioso en el caso de quitar el concurso. Existe también un grupo amplio de componentes, que se encuentran cómodos con el concurso y su afán es participar en él. Incluso se ha acuñado un término en las redes sociales con el fin de englobar a todas las personas que sólo se preocupan por el Carnaval de los concursos: los concurseros. Y que es opuesto a las personas a las que les gusta el Carnaval, pero el de la calle, el genuino, el del pueblo.

Los concursos siempre han existido desde la década de los años setenta y es muy difícil romper una tradición, siempre mirando la manera de buscar alternativas, en busca de uno mejor, que si se debería hacer un concurso insular. Durante muchos años se habló de separar el concurso entre el masculino y el femenino, debate que parece que se ha zanjado con el buen papel que están realizando las murgas femeninas. Esto es simplemente una hipótesis con el fin de plantear una opción o un debate, con el fin de mejorar nuestra fiesta, a la que amamos con locura.

La Opinión de TenerifeGrupo Mascarada Carnaval

1 comentario:

  1. todo tiene dos lados,los que para participar hay que competir y otros simplemente participar y divertirse y a la vez mostrar como se pueden hacer unas fiestas ya de reconocimiento MUNDIAL,hechas por una inmensa mayoria de amater,con esfuerzo ganas e ilusión,particularmente el aplauso del pueblo ya para mi es un premio.También soy de la opinión que hay que buscar otras formulas y para ello una vez que se acaba se tiene un año entero para acercar posturas enfoques opiniones y entre todos armonizar algo tan nuestr.

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