El rebaño, con su habitual aspecto grotesco, no paró de perseguir a todos aquellos a los que se encontraba por el camino. El estruendo que provocaban los cascabeles que llevaban atados a la cintura como es tradición provocó gritos, muchos sustos pero sobre todo risas.
Los Carneros, que se celebran el domingo y el martes de carnaval en Tigaday, son un grupo de personas, por regla general jóvenes del pueblo, que corren por las calles enfundados en una vestimenta realizada, al completo, con pieles o zaleas de carneros u ovejas. Embisten, empujan, agarran, derriban y topan con sus cuernos, sin hacer más daño que el de sacar una carcajada a quienes se encuentran con ellos en su recorrido.
Las familias se reúnen porque nadie quiere perderse este encuentro, en el que hay que ser precavido y vestir con ropa vieja porque quien más y quien menos se queda impregnado del olor nauseabundo que desprenden las pieles curtidas, además de manchados del betún que recubre el cuerpo y las manos de Los Carneros.
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