Primi Rodríguez, director de Bambones,
accede a una entrevista inédita. De frente, su hijo, Alejandro,
estudiante de Periodismo, testigo de la pasión de su padre a su otra
familia: la murga.
Hay confidencias que solo comparte un
padre con su hijo. ¿Qué respondería el director de una murga, como
Bambones, si encima el niño que ha visto crecer es hoy estudiante de
segundo de Periodismo, como ocurre con Alejandro Rodríguez? A sus 19
años, nunca ha querido entrar en una murga por el compromiso que supone
ir a ensayar, casi a diario, durante seis meses. "¡Vamos, dispara!",
anima Primi a su hijo al inicio de la entrevista, un tanto emocionado.
¿Cuál es la motivación para seguir año tras año en la murga?
Nuevas experiencias, conocer nueva gente,
la experiencia de estar en el escenario, pero sobretodo el día a día,
cuando se ensaya, cuando sabes que detrás de la puerta del salón tienes
muchísimos compañeros que tenemos un trabajo por hacer. Eso me ayuda,
porque vivo, no estoy sentado en un sillón, ni vegetando, sino conozco
gente nueva que me va actualizando la vida.
¿Cómo describirías tu personalidad sobre el escenario?
¡Yus, buena pregunta!. Nunca me la han hecho... Muy hablador, fuerza, sentimiento y corazón.
¿Qué se siente cuando caminas por la calle en Carnaval, de fiestas, y le reconocen?
Me siento agradecido a todo el mundo que
reconoce primero a Bambones y luego a mí por ser su director. Son gente
que sigue la murga y siente algo por ella. Todavía me avergüenzo cuando
me piden fotos; no soy digno de eso, pero me siento orgullosísimo por la
murga que represento.
¿Cómo se siente cuando lo reconocen fuera de Tenerife cuando actúan en otras Islas?
Todavía me asombra más. Sientes
agradecimiento y curiosidad por saber por qué llega tanto la murga a
otros sitios también. Te encuentras a gente que es más conocedora de tu
propia murga que tú mismo, siguiéndola por la tele o la radio.
Curiosidad por saber cómo viven ese sentimiento murguero si en su Isla
no la tienen.
¿Qué hace especial a Bambones?
La trayectoria... El trabajo de muchos
años, una línea de la que te puedes salir un poquito, pero siempre
tienes que volver. La gente reconoce el esfuerzo, el sacrificio y el
respeto que se tiene cuando estás en el escenario durante los años.
Sería más problemático si te reconocieran los dos primeros años y
después no tanto. El efecto burbuja no me gusta, sino lo que queda en el
tiempo, y Bambones tiene el reconocimiento de 35 años de trabajo y
disciplina.
¿Te ves muchos años más en la murga y cómo verías el futuro de Bambones cuando no estés? ¿Qué crees que va a pasar?
La pregunta del millón. ¿Qué cabr...?
Muchos años no me veo en la dirección porque no me quedan tantos de
vida, pero en la murga siempre. De director no siempre. Estoy más cerca
del final que del principio, segurísimo. Y la murga será la misma con
Primi o sin él. En Bambones nos sentimos orgullosos de que nadie es
imprescindible, incluido -y sobretodo- yo. Ser director es mucho más
fácil que ser componente; lo quiero ver así. Habrá un relevo y la murga
será la misma; seguramente mucho mejor. Lo que quiera la murga.
Se ha hablado del cambio del ciclo. Pero... ¿no cambian para demostrar que siguen siendo Bambones?
Para nosotros, una murga es como un libro,
donde lo importante y valioso, y lo que lo define como libro es lo que
se escribe; todo lo demás son adornos. La murga es letra, todo lo demás
son adornos, que pueden embellecer. No estoy en contra de las nuevas
tecnologías, ni de la innovación; pero no estoy de acuerdo con que la
base principal de la murga no sea la letra. Esa es la innovación de cada
año: escribir algo nuevo. Lo único que no está inventado es la letra
que escribimos cada año. Todo lo demás se inventó: el vídeo, los fuegos
artificiales, la música...
Siendo tan murguero, ¿cómo explicaría que sus hijos no sientan lo mismo por las murgas?
Esperaba esa pregunta.
Y yo la respuesta.
No he querido presionar a mis hijos para
que sean murgueros; en casa casi nunca se ven murgas sino en época de
Carnaval. Tengo el gusto de tener dos hijos que son las mejores personas
del mundo, que no son murgueros pero son seguidores de su padre.
¿Hasta que punto se vive la rivalidad entre murgas?
Hay rivalidad si vas a un concurso o una
competición, lo que no puede faltar es el respeto. Tiene que haber
competencia y pique sano; voy a intentar ganar, no ganarte. Ganar uno
por sí mismo. Quizás esa rivalidad ahora es mayor; antes nos veíamos en
el bar de vez en cuando y ahora todo el mundo puede escribir en las
redes sociales y dar su opinión, a veces, de forma maleducada y engloban
a la murga.
¿Ha cambiado su mentalidad a la hora actuar tras tantos años?
Me sigo poniendo muy nervioso al subir al
escenario después de tantos años, haya 40 personas o 7.000, da lo mismo
donde sea. Es nervio de responsabilidad.
¿En el hipotético caso de no estar en Bambones, saldría en otra?
No.

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