Los Castorcitos lograron anoche
su tercer 1º premio de Interpretación -los anteriores los cosecharon en
2016 y 2017- por la actuación que protagonizaron en la segunda fase. El
segundo de Interpretación fue para Redoblones, que hizo historia:
segundo año de participación en de los niños de El Pirata -José Cortés- y
doblete de Segundos en repertorio y también disfraz.
El tercero de Interpretación se fue a
Granadilla, para Retorciditos, que volvió a acaparar el máximo premio en
Presentación, en la tercera oportunidad en que se lleva el cartón más
anhelado en la categoría de disfraz (lo había conseguido en 2014, 2016 y
2017). El mayor de sus méritos, ser del Sur, de reciente creación,
acaparar el primero de Presentación y "mojar" en Interpretación. La
cantera de la Casa del Miedo, Mamelones, hizo doblete de accésits.
Completan el reparto de premios Distraídos, que se contentó con un 3º de
disfraz, con el desconsuelo, tal vez, de mayor reconocimiento en
Interpretación. En total, cinco murgas se repartieron lo premios
oficiales. Entre los galardones honoríficos que conceden las murgas, el
premio Alberto Marichal, que otorga la murga infantil Chinchositos, para
Lenguas Largas, por su humildad. Y el galardón Compinche, para
Revoltosos, de Añaza.
1.- Minivirgues (1975).-
Desde la La Orotava, los de Tania González, con montaje musical de Rubén
Trujillo, abrieron la 3ª fase. Pusieron en escena una bonita
presentación que hacía prever una notable mejoría musical.
Abrieron su tiempo de concurso con el
primero de los temas que les ha escrito en esta edición Airam Bazocchi,
con "El cumpleaños" como hilo conductor, y comenzaron a abrir regalos.
El primero, un teléfono para llamar a los abuelos y no estar tan
pendientes de las redes sociales y el whatsap. Luego, otro detalle por
su aniversario: la pulsera de Pequeño Valiente, de Samuel -de Zeta
Zetas-, que solo costaba un euro y sirvió para ayudar a muchos pequeños.
También una entrada del concurso de murgas infantiles, como la que
los Minivirgues dicen que les regalarían a los mayores. Más regalos:
botas de agua para hacer cabalgatas -para lo único que los utiliza la
organización, lamentan- y el mejor... participar en el Carnaval.Se despidieron con "Los cazatalentos".
Hallaron un mapa y descubrieron tesoros: la Universidad, la romería de
La Orotava, La Graciosa (octava isla) y la amistad en su enfoque
infantil. En su despedida lucieron sus voces bonitas, la muestra de que
en el Norte también hay murgas infantiles.
2.- Triqui-Traquitos (1985).-
Tomó el testigo la cantera de Triquis, arropada por la infantil
Mamelones, que cerró la 1ª fase, con una elegante presentación, con
buenas voces. Con Emilio López Foronda al frente, ejemplo del murguero
criado y ensolerado que pisa fuerte, marcó el pasacalle, que estrenó una
primera parte para enlazar con su clásica banda sonora.
Primer tema, "El robot", un repaso desde
la crítica social a los mayores, de los dicen que quieren apagar su luz
(refiriéndose a la que llevaban en la cabeza y aludiendo a su ingenio), y
enlazaron con el cambio climático: va a subir el mar y habrá playas en
el Teide. Luego empataron con un "superhéroe", que iba a traer comida
en la refinería o devolver el escenario a la plaza de España, y el
colofón, con el brindis por la familia. Mensaje al jurado, que puntúa
sin tener idea, o a las autoridades, a las que acomodan en la grada,
aunque no pagan.
Segundo tema, "De vuelta por la Isla":
visita a municipios como Los Realejos, donde huele a carne conejo, o La
Matanza, y las garbanzas. En su excursión juegan al "veo veo" y
reprochan que los niños están "enconejados" con el Instagram. Encanto
en las voces que monta Toñito Sometimes y un repertorio infantil.
Preciosa despedida.
3.- Distraídos (2006).-
Apunto estuvieron de "descalificarlos" por abusadores, con un repertorio
muy comercial, exquisitas letras, infantil e inventando la
"murga-comparsa" que cuando ellos no habían nacido trajo al concurso
adulto Singuangos, en 2004 (año del Auditorio). Su presentación fue
mágica. Hicieron brillar hasta el disfraz. Voces de gran calidad,
gracias a la magia de Julito Alfonso; luego "sirvieron" té y pasacalle a
la medida de una gran final. Y empezaron a desgranar sus argumentos
para soñar con un cartón.
Para abrir boca, "El hospital", una letra
de un Carlos Casanova en esplendor, que desgrana desde la óptica
infantil las colas en los centros sanitarios en los que se hacen
carreras de coches locos con camillas, o que los niños se ponen yeso
para evitar ir al cole y hacer la tareas; o la epidemia que se extiende
por whatsap, porque no se ponen mayúsculas, ni acentuación: "La
ortografía está en el hospital". Y colofón, cuando dicen que ellos eran
mascota hace unos años, las mismas mascotas que ahora no dejan subir a
cantar, recriminaron.
Pero lo mejor estaba por llegar. La
calidad en la puesta en escena de Daniel de la Cruz (Paralelepípedos)
estaba con Distraídos. "Clase de percusión", o una "masterclass" de
murga. Con una botella de plástico con tapas y unos pitos mantuvieron en
tensión al público. Con la botella de plástico simularon la alerta,
como cuando están pendientes de ir al cole cuando llueve, y luego
utilizaron los pitos para "hablar" con el público también. Tenían que
"responder" desde las sillas cuando los niños rechazaban que los
obliguen a recoger el cuarto, entre otros detalles. Momento apoteosis
con clase de anatomía, a ritmo de palmas. Y el más difícil todavía,
mientras tarareaban la "Marcha de Radetzky", invitando a los niños a
reciclar. Como colofón, brindis por Tropicana infantil de Candelaria,
que no tiene un concurso, ya que la murga se hizo comparsa, en una
actuación mágica para los niños de Tana Rodríguez. De lujo.
4.- Revoltosos (1998).-
Complicado papel el de la murga de Yazmina Alonso de tomar el testigo a
Distraídos, hasta ese momento los mejores de la noche y referentes
junto a Redoblones y Castorcitos. Pero no perdieron tiempo y mostraron
en su pasacalle que han mejorado, mucho más en su presentación y en su
despedida, gracias también al trabajo de Fran Pope y Airam Hernández,
con unos niños entregados a mejorar.
En su primer tema, "Una visita a la Casa
del Carnaval", buscaron tocar el corazón, con un homenaje a grande de la
fiesta, como Tom Carby, referente de Diablos Locos, o un homenaje a la
trompeta -hasta el año pasado en vías de extinción-. Luego llega la
crítica más directa, para recriminar a la organización que sitúe últimos
en el coso a los niños para el desfile. De nuevo, un intento por tocar
el corazón al recordar a personajes carismáticos del Carnaval, como
Suspi (Bambones), Compinche, ( Sofocados), Borja Reyes (Nipico), El
Palmero y Chema Guiance (Trabas), entre otros. Demostraron su esfuerzo
por mejorar, al que sumaron a las murgas que no salen.
Para cerrar, un potpurrí. Siendo de Añaza,
cantaron a los desahucios, de actualidad hasta hace unos días, cuando
se cerró la negociación para salvar los pisos. El fracaso escolar, el
medio ambiente, elegir entre crítica y humor y el uso de la tecnología
("cuando vienen los reyes, veo las calles vacías")... fueron algunos de
sus argumentos, y buscaron el cuerpo a cuerpo al señalar a la concejala
por impedir que los menores de 3 años suban a cantar o que a los niños
discapacitados solo se les admita como mascotas. Pelean por mejorar y se
nota.
5.- Sofocados (1984).-
Quintos de la noche, los de María Jiménez, con Paola Tosco, heredera de
la escuela de Jesús Manuel Tosco Lorenzo, "El Compinche", apostaron por
una presentación que pusiera en valor a los más pequeños de la murga y
sacaron buenas voces en su pasacalles, en la edición en la que asume en
solitario la dirección musical Alberto Déniz Bonilla. Su pasacalle
"top" enamoró a la grada.
Primer tema, "Desconfiados", definición
de lo que les pasa al ir al súper y consultar precios, o las dudas de
su peluquero y el resultado final, o de la comida de los guachinches, y
hasta de los trucos para la play. Luego cuestionan qué pasa cuando caen
cuatro gotas en la ciudad y los barrancos no están limpios. Cerraron la
canción con un homenaje a los padres, "imposible no confiar en ellos",
que te hacen la vida de color, aunque les dejan un mensaje: cuando
insisten en que estudien y ellos tienen la cabeza embotada.
Siguieron con "Entre cambio y cambio le
cuento algo", en el que parecían hablar entre el presente y el pasado;
entre los murgueros de ayer y los actuales. Utilizaron cada una de las
letras que forman el nombre de la murga "Sofocados" para definir las
virtudes de un grupo crítico, para luego rendir tributo a los personajes
del Carnaval: Enrique González, Fidel Castro, Chalotte, La Lecherita y
Miss Peggy. Cuando la murga recordó el ayer, se hicieron niños y una
componente benjamina hizo las delicias del público. Hubo sitio para
criticar cómo un niño de 10 años puede ganar la lotería -referencia
original-, para acabar con un brindis: "Cambiar las penas por felicidad,
el bulling por ayudar". Letra con sello de Sofocados.
6.- Retorciditos (2009).-
Cerraron la fas con su actuación, en la que parecían los Zeta-Zetas en
la final del "Teletransporte". Los de Fran Conde, de Granadilla, no
quisieron dejar dudas al jurado sobre la calidad de su repertorio. Junto
a Distraídos, marcaron la diferencia. Llegaron cargados de magia y
enamoraron. Su presentación y pasacalle fueron milimétricos, con voces
exquisitas gracias al montaje de Lolo Tavío, en un tándem de primera con
Sebid González, letrista de todo el repertorio de los niños del Sur de
Tenerife. Su actuación, de "ciencia ficción".
Primero, "Mi ludoteca", tocaba muchos
asuntos, con una coreografía llamativa por cómo vendían el tema y con el
brillo de su directora, Amanda Conde, hija de Fran Conde. El tema
crecía al ritmo de canciones de excursiones... "Amanda se comió el
bocata de jamón, ¿quién yo?..." o el "veo, veo", con el que descubrieron
el cero que puso el jurado a algunas murgas infantiles el año pasado,
para luego reivindicar la presencia de las mascotas. Una letra
divertida, cantada con gran calidad.
De ahí, a soñar con el "Ilusionista". El
premio no era arte de magia, sino fruto del trabajo. Con la influencia
de Zeta-Zetas, reina de los efectos especiales, dijeron que eran capaces
de cambiar hasta la puntuación del jurado, y cambiaron los colores del
escenario: azul, rojo y verde. Por si había duda, demostraron sus
habilidades. Ya como murgueros quedaba acreditado. Cantaron que habían
logrado colarse en Fiestas, y que lograron que Gladis no les cobrara
entrada por acudir al concurso a animar. Enlazaron con pasodoble, para
reciminar la evolución de las murgas, cómo ahora se paga por algunas
letras, mientras antes los murgueros las hacían en los locales. Luego,
aviso a los mayores: "Las gradas están más vacías que el boli a fin de
curso". Toque genial. Y en el más difícil todavía, efecto
"teletransporte" y dijeron que iban a revivir el ambiente de la final de
murgas: en las pantallas aparecían Burlonas, Traviata, Triquikonas,
Zeta-Zetas y Klandestinas ensayando en sus locales y, en ese truco de
ilusionistas... Retorciditos metió en los pasillos del recinto ferial.
Era la rúbrica del cartón, si hacía falta. Los tiburones del Sur "se
comieron" el concurso; eso sí, la fantasía, una obra de ingeniería y
robótica, no resultó tan llamativa, pero es un trabajo propio del Museo
del Carnaval.
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