El Entierro de la Sardina puso el domingo punto y final al Carnaval de Una noche en Río, que será recordado por la cancelación del concierto de Manny Manuel. El cantante reconoció el lunes en Güimar (Tenerife) que estaba bajo los efectos de los ansiolíticos por recibir una mala noticia de su país y afirmó que pediría hoy disculpas a la concejala de Carnaval, Inmaculada Medina. Desde el Ayuntamiento afirmaron, sin embargo, ayer que no hay ninguna reunión prevista con el artista.A falta de un balance oficial sobre cómo ha ido la fiesta debido a que se está ya en periodo preelectoral, la edición de 2019, que inauguró el humorista Manolo Vieira, ha puesto de nuevo de manifiesto el gran espectáculo que ofrece la Gala Drag, el acierto del Carnaval de Día, el interés cada vez mayor de las empresas por los eventos y de que la fiesta está viva y en consonancia con la sociedad a la que representa. Prueba de ello fue que un niño, por primera vez, fue candidato al trono infantil y que en la Gala de la Integración actuó Trapasones Star, una murga que agrupa a chicos con diversidad funcional.
Para el análisis y la reflexión de la organización quedan algunos desaciertos como la pasarela que tuvieron que atravesar las candidatas a Reina del Carnaval, que deslució la actuación de las jóvenes y que restó brillantez a la gala vista por televisión; las molestias que generaron las mascaritas a los vecinos y al patrimonio de Vegueta al convertir la zona histórica en un baño público tras el Carnaval de Día; el botellón que ofrecen las noches de jolgorio pese a la campaña municipal de promoción de una fiesta saludable entre los jóvenes y al soporífero espectáculo de la Cabalgata por la falta de imaginación y creatividad de las carrozas, convertidas en un mero negocio y no en una pieza más de los festejos, pese a que la concejala de Carnaval se comprometió a vigilar la decoración de las mismas en las jornadas de debate abiertas al público el pasado octubre en el edificio Miller sobre la fiesta más popular de la ciudad.