Greanpeace vinculó el 26 de febrero el aire sahariano con Covid19. "La calima es un asesino mucho más silencioso que el coronavirus" y genera "una crisis de salud pública".Las cifras de afectados por coronavirus en Canarias presenta cifras diferentes por islas aunque el problema es el mismo, en Tenerife el 70% de los afectados en hospitales. Hay un matiz: en Gran Canaria buena parte de la población y turistas permaneció encerrada en sus casas y hoteles por la mayor tormenta de aire sahariano de los últimos 30 años. Después, un incendio forestal que recluyó a turistas a medida que se iba recuperando la normalidad. En Tenerife hubo actos masivos por el carnaval e incendio y en Las Palmas también aunque no presencia masiva en fiestas.
A finales del mes más corto del año, los valores medios de viento en Canarias con arena del Sáhara fueron de entre 40 y 70 kilómetros por hora, es decir, vientos fuertes y de flujo continuo, que estuvo acompañados de rachas que superó los 100 y 200 kilómetros por hora y que, en Izaña, Tenerife, llegó a alcanzar los 160 kilómetros por hora. Este viento provocó una continua llegada de calima que ha afectó a todo el archipiélago canario. Fue una borrasca en altura y un anticiclón de superficie.
Mientras en la provincia de Las Palmas la gente se encerraba en sus casas, en Tenerife se permitió la celebración de actos masivos de carnaval aunque con la misma declaración de alerta. La presencia de partículas de polvo en el área forzó que el 23 de febrero los aeropuertos de Gran Canaria y Lanzarote no aceptasen despegues ni aterrizajes por la baja visibilidad. El 24 de febrero esa alerta se anuló en Las Palmas capital. Educación tuvo colegios y centros de secundaria cerrados hasta el miércoles, 26 de febrero.
















