Mi andadura carnavalera murguera empezó en el año 1986, un pibito, en la desaparecida murga de Vegueta, Los Entremetidos. En esta formación pase dos carnavales, el del 87 y el del 88.En verano de ese año surgió la oportunidad de formar una nueva murga en el barrio de la Isleta, de manos de un ilustre, Tito Rosales, Los Trovadores, y allá que nos fuimos, aunque la murga no salió, si se nos rescató para sacar a flote en esos momentos una agrupación histórica que venía de mareas revueltas, y así empezó mi andadura junto a Tito y otros amigos en los Chancletas.
Ahí pases grande años como murguero y como sub-director de la agrupación hasta el año 2000 que ya no salí con ellos. Al año siguiente la gente que nos fuimos de Chancletas intentamos montar una nueva murga, fue el primer intento de sacar los Chacho Tú a la calle, aunque no cuajó hasta años después. En ese periodo compaginaba la murga con mi programa de carnaval, CARNAVALIANDO, y en el vacío de murga que tuve hasta el año 2006 que me incorporo a las filas de Serenquenquenes, solo tenía relación con el carnaval por el programa de radio.
En el 2006 ingreso en Serenques donde paso unos años fabulosos, y que nada tuvieron que ver con los anteriores en Chancletas, pues las filosofías de una y otra no tienen nada que ver, y he podido disfrutar de cómo vive el carnaval una murga capitalina y otra de fuera de la capital. Ahí estuve hasta el 2012 donde decidí colgar la trompeta. Pero me seguía picando el gusanillo murguero y después de un fallido intento el pasado carnaval por motivos laborales, este año si vuelvo a las filas, esta vez de la mano de unos amigos que he visto nacer y crecer, y que algunos de ellos comparten conmigo escenarios en forma de parranda, con Araguaney, así que este año se me vera el “jocico” pintado de Nieto de Sarymanchez.
¿Qué significa el Carnaval para ti?
Para mí el Carnaval significa un modo de vida, para algunos es una afición y para otras personas un pasatiempo, pero yo lo vivo de manera distinta, me apasiona desde pequeño cuando mi padre me llevaba a ver a las murgas en el López Socas, o a los pasacalles por la ciudad, él me inculcó el amor al carnaval, que no se queda en casa.
Soy un apasionado del carnaval gaditano, para muchos ahora una novedad y modernidad, pero para mi que tengo cintas de casete y videos en vhs del año catapum, imagínense.
