En Bambones desde 1986, “Suspi” pasó a formar parte de la filas de la murga de El Cardonal con la “mili” hecha en Los Malaslenguas, los Zipizapes y el Desbarajuste, todas de La Laguna. Enemigo de los focos, tenía la habilidad de hacer equipo. De sumar. Siempre tenía un proyecto para rescatar el Carnaval y siempre contaba con todos.
Seguro que por mi ignorancia, no distingo a “Suspi” como un letrista, ni como un diseñador, ni como un gran bajo… Con una enorme inquietud por mimar el Carnaval de Tenerife, era un cabezón. Se le empeñaba una cosa, buscaba a la gente para sacar adelante el proyecto –uno de tantos- y luego actuaba como el padre que impulsa a su hijo al agua para que aprenda a nadar. Para él, nada parecía imposible. “Vamos a hacerlo”, acuñaba siempre.
Su espíritu inquieto siempre se dejó notar. Tanto en sus Bambones, como en la Fiesta de San Benito. Y es que “Suspi” rima con tradición. Con la defensa de los valores del Carnaval.

