"Todo surgió porque, estando ya retirado del mundo del Carnaval, vi desfilar a las murgas en cosos y cabalgatas y me percaté que algunos no tocan bien ni la tradicional marcha cuando desfilan". Es la reflexión que comparte Roberto Amor, percusionista que imparte desde el pasado viernes los talleres gratuitos promovidos desde la Concejalía de Fiestas de la capital tinerfeña para formar a percusionistas de murgas infantiles.
Roberto Amor presentó un proyecto que confluyó con la preocupación del responsable de la organización, el socialista Andrés Martín Casanova. En las reuniones de revisión de las bases de los concursos, los propios representantes y presidentes de las murgas de la cantera trasladaron su preocupación porque faltan niños que toquen la percusión, lo que motivó que incluso llegaran a proponer que en las bases se permitiera a los adultos prestar esta colaboración a la cantera. El concejal descartó esta iniciativa y, en su lugar, se comprometió a fomentar talleres gratuitos de percusión, un viejo anhelo que conoce en primera persona desde su paso durante seis años por una murga.
Tanto Andrés Martín Casanova como el propio Roberto Amor han sido componentes de grupos críticos. El concejal, en Ni Pico-Ni Corto; el percusionista, primero en la infantil Bambas, y luego en Ni Pico, Ni Picas-Ni Cortas, Mamelucos y Tras Con Tras. Y también en las comparsas; de hecho, ha colaborado con todas salvo con la laureada Joroperos, de La Laguna.
Roberto Amor presentó un proyecto que confluyó con la preocupación del responsable de la organización, el socialista Andrés Martín Casanova. En las reuniones de revisión de las bases de los concursos, los propios representantes y presidentes de las murgas de la cantera trasladaron su preocupación porque faltan niños que toquen la percusión, lo que motivó que incluso llegaran a proponer que en las bases se permitiera a los adultos prestar esta colaboración a la cantera. El concejal descartó esta iniciativa y, en su lugar, se comprometió a fomentar talleres gratuitos de percusión, un viejo anhelo que conoce en primera persona desde su paso durante seis años por una murga.
Tanto Andrés Martín Casanova como el propio Roberto Amor han sido componentes de grupos críticos. El concejal, en Ni Pico-Ni Corto; el percusionista, primero en la infantil Bambas, y luego en Ni Pico, Ni Picas-Ni Cortas, Mamelucos y Tras Con Tras. Y también en las comparsas; de hecho, ha colaborado con todas salvo con la laureada Joroperos, de La Laguna.















