El color y la alegría típicas del Carnaval regresaron ayer a la ciudad gracias a la pasarela Carnaval Fashion World, que cumple su décima edición con 55 diseños de ocho creadores que dieron algunas ideas a los asistentes para ir pensando en los disfraces con los que participarán en las fiestas. Las fantasías, relacionadas en su mayoría con los cuentos, relucieron por la blanca pasarela que este año, por tercera vez, salió a los exteriores del Parque de Santa Catalina gracias al buen tiempo.Entre las fantasías que se presentan estas dos jornadas de glamour carnavalero, personajes de cuento como la Cenicienta, Blancanieves o ¿Caperucita? salieron de las páginas de los libros para materializarse con nuevas versiones más creativas, pero también elementos diferentes y trasgresores o de historias no tan conocidas por la sociedad. Todas tienen cabida en esta especie de muestra de disfraces. Según Alberto Pérez, presidente de la Asociación de Diseñadores del Carnaval (ADIC) -organizadora del evento-, la intención es que el público asistente "abra la mente y vea cosas que le sorprendan", con el fin último de "despertar su ingenio" y su creatividad.
Cada uno de los ocho diseñadores contó con seis modelos a presentar, lo que hizo un total de 48 diseños, a los que se sumaron alguno más hasta llegar a alrededor de 60 en el carrusel final, en el que todos los trajes volvieron a salir a la pasarela para desfilar una última vez. Los protagonistas fueron Miguel Paguel, Beyo Diseños, R&R, Loly Arbelo, Mary Patrón, Jorge Pérez, Julio Vicente Artiles y de Manuel Camejo, invitado desde la isla de Lanzarote, que mostraron sus creaciones más llamativas para estos carnavales, en las que predominaron los grandes vestidos, las sedas y el colorido, al más puro estilo cuento.
Alicia en el país de las maravillas o El mago de Oz tuvieron su cita con esta pasarela, así como las madrastras más malas de los cuentos populares. Tampoco faltó un homenaje a los sucesos que se desencadenaron este verano en la Isla con motivo de los incendios forestales, ya que la diseñadora Loly Arbelo quiso transmitir el amor que siente por su tierra con sus creaciones. También hubo versiones más intimistas de los diseñadores, como fue el caso de Julio Vicente Artiles quien inspiró su colección en sus relatos personales en donde "una mujer se viste con plumas de papel y una niña se hace vestidos con peluches".










