EFRAÍN MEDINA HERNÁNDEZ. CONSEJERO DE DESARROLLO ECONÓMICO DEL CABILDO

Huérfano queda el Carnaval chicharrero tras la pérdida, en su pulso personal con la enfermedad, de uno de sus grandes maestros, del fundador del Carnaval comparsero en Tenerife.
Fue el joven Manolo y su espíritu parrandero el que nos trajo, tras su paso como tantos emigrantes canarios por Venezuela, el baile y la batucada brasileña; el ritmo y el ruido que más perseguimos por nuestras calles en época de Carnaval, el de las comparsas. Tras su arribada a Tenerife, funda en 1965 junto a unos cuantos amigos de parranda, tal y como el soñaba, la comparsa pionera del carnaval chicharrero: Los Rumberos.
Fue tanto lo que nos gustó a los canarios, tan amantes como somos de los ritmos latinos que nos acercan a nuestros hermanos americanos, que muy pronto se empezaron a formar nuevos grupos comparseros, siguiendo los pasos marcados por Manolo, hasta llegar a nuestros días, en los que no podríamos pensar en un Carnaval de Santa Cruz o de cualquier otro que se celebre en las Islas, sin la participación de las comparsas.
Por eso, no es faltar a la verdad, sino muy al contrario, cuando aseguramos rotundamente que Manuel Monzón Mingorance es "el padre de las comparsas canarias", pues también fue, con su comparsa Los Rumberos, su primer difusor. Fue el primer representante de nuestro Carnaval en tierras peninsulares, europeas y americanas; consolidando con ello el carácter internacional de nuestra fiesta.
Quedará por siempre clavada en nuestras retinas la imagen de Manolo Monzón al frente de Los Rumberos. Siempre bailando, dirigiendo la batucada, invitándonos a participar, contagiándonos... ¡Hasta tal punto, que nuestros cuerpos se movían al compás de los ritmos que marcaba la bazucada! Ese era Manolo, y así se le recodará por siempre.
Con Monzón y Los Rumberos se hicieron populares tantas canciones y melodías latinas que quedarán para la eternidad; tales como "Mamá, llévame a La Habana" o su famosa y adaptada "Yo no tumbo caña, ni la tumba el viento, que la tumban Los Rumberos, con su movimiento".
Te nos has ido Manolo, pero aquí nos has dejado tu sueño hecho realidad; las comparsas y el ejemplo de una vida llena de trabajo y constancia, de amor por la familia y por la tierra, de amor por el Carnaval.
Estamos seguros de que en ese Cielo serán interminables las charlas con otros dos grandes carnavaleros que, al igual que tú, nos han dejado: los geniales Enrique González y Tom Carby. Sus dilatadas vidas carnavaleras dan para muchas historias. Comentarán sus experiencias y anécdotas, sus esfuerzos por mantener a los grupos, por innovar y trabajar para que el Carnaval de Santa Cruz fuera el más grande.
Y se te escapará, con una sonrisa, esa pegadiza canción que alguna vez todos hemos cantado... "yo no tumbo caña, ni la tumba el viento, que la tumban Los Rumberos, con su movimiento".
Gracias Manuel Mónzón Mingorance por todo lo que has contribuido para transformar nuestras antiguas Fiestas de Invierno en el gran Carnaval del que disfrutamos cada año. Gracias por ser el gran maestro comparsero... Gracias por ser Manolo Monzón.