De ello sabe bastante Cristóbal Hernández, exvigilante de seguridad, exoficinista de una empresa de exportación de frutas y, sobre todo, un murguero empedernido al que la vida no siempre ha tratado bien. Con graves afecciones a sus espaldas (infartos, ictus), en 2014, y como consecuencia de varias complicaciones, los médicos se vieron obligados a cortarle parte de su pierna izquierda. Ahí empezó su nueva vida.
Aunque reconoce que pasó momentos "duros", cuestión que confirma su pareja, su fortaleza no solo le hizo salir para adelante, sino que bien podría ser un ejemplo para todas aquellas personas que deben afrontar un trauma como el que él sufrió.
Miembro de la murga los Diabólicos, "la más laureada del Carnaval", de los Triqui Traques (infantil y adulta) y fundador de los Chiripitifláuticos, de la que formó parte hasta que le amputaron la pierna, Cristóbal ha trasladado su alegría y energía carnavaleras a su vida diaria. Y le va bastante bien.

