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martes, 25 de febrero de 2020

60.000 Indianos tiñen de blanco Santa Cruz de La Palma

Los Indianos han vuelto a conquistar la Isla Bonita en una nueva jornada histórica. Unas 60.000 personas, según ha informado la Policía Local, han participado este lunes en el día grande del Carnaval palmero.

Una cifra menor de la que esperaba ya que muchos indianos que venían de fuera no pudieron llegar a destino, debido a los problemas que se han resgistrado en los distintos aeropuertos por la baja visibilidad ocasionada por la intensa calima.

La calima también se dejó sentir especialmente en las primeras horas de esta celebración del carnaval que tiñó de blanco la ciudad, convertida por un día en La Habana palmera, y en la que los ritmos cubanos no pararon de sonar en cada rincón de la capital, en la que ahora residen muchos migrantes del otro lado de atlántico, venezolanos y cubanos sobre todo, que con esta fiesta se sienten un poco más cerca del hogar que un día tuvieron que dejar como lo hicieron en su momento, y lo siguen haciendo hoy, muchos palmeros que bucan un futuro mejor, que no siempre llega.

La Negra Tomasa, que encarna el entrañable Sosó, Víctor Díaz, desde hace 28 años, volvió a reinar en la fiesta blanca como solo ella sabe, primero con su llegada al puerto a bordo de una embarcación, y luego recorriendo en coche, como una estrella, las distintas calles hasta hacer su entrada apoteósica y triunfal en la plaza de España, aborratoda de público, al ritmo de la Conga. Y allí, entre baile y baile, se ofreció a acudir a donde hiciera falta para ayudar a los damnificados por los incendios de Tenerife y Gran Canaria de estos días, un gesto que agrandó aún más a este símbolo de los Indianos de La Palma. En torno a su figura gira la fiesta.

martes, 13 de marzo de 2018

La capital entregará la 'Insignia de Oro' de la ciudad a Víctor Díaz, Sosó, gran animador del Carnaval

La Negra Tomasa, el personaje que interpreta Víctor Lorenzo Díaz Molina, Sosó, en la Plaza de España.El pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma ha aprobado este lunes por unanimidad otorgar la Insignia de Oro de la ciudad a Víctor Lorenzo Díaz Molina, Sosó, “por sus veintiséis años ininterrumpidos interpretando el personaje de la Negra Tomasa en la jornada del Desembarco de los Indianos de esta ciudad”, según reza la declaración institucional.

Entre otros motivos para la concesión de esta distinción, el Ayuntamiento, se apunta en una nota de prensa del Consistorio, reconoce a Sosó “por la perseverancia e ímpetu de su noble espíritu carnavalero; por su capacidad para contagiar la risa, despertar la alegría de la diversión y potenciar la viveza del personaje irónico y guasón, rasgos distintivos de la psicología festiva del palmero; y por su entrega incondicional y desinteresada a la promoción de la cita anual indiana de esta ciudad dondequiera que se encuentre y en toda clase de medios de expresión artística y audiovisual”. 

La propuesta de la Concejalía de Fiestas también contempla la instalación de una placa conmemorativa en la fachada de su residencia habitual, en la calle San José, en la que quede constancia de la vinculación de Sosó con el Carnaval de Santa Cruz de La Palma a través del mítico personaje que encarnó por primera vez en 1992 en la Exposición Universal de Sevilla.

lunes, 19 de febrero de 2018

La popular Negra Tomasa llevará el carnaval al Hospital de Los Dolores

La Negra Tomasa en la Plaza de España. La Consejería de Sanidad del Cabildo Insular de La Palma desarrollará un programa de actividades de dinamización que tienen como objetivo que las personas residentes en el Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores y sus familiares puedan disfrutar de la celebración del Carnaval durante estos días, se indica en una nota de prensa de la primera Corporación.

La consejera del área, Susana Machín, destaca los objetivos de la programación que “pretende que las personas ingresadas en este hospital puedan estar en contacto directo con nuestras fiestas tradicionales en un ambiente de convivencia propicio al que contribuyen las personas y grupos colaboradores de la celebración del Carnaval, quienes trabajan en el centro y los familiares y amistades de los pacientes”.

Este lunes, 19 de febrero, la popular Negra Tomasa –que caracteriza Víctor Díaz, Sosó, durante el día de Los Indianos- visitará a partir de las 16:30 horas el Hospital de Dolores para saludar a las personas allí ingresadas y animar la velada junto con la actuación del dúo Palma, que interpretará sus canciones.

martes, 9 de febrero de 2016

Miles de Indianos realzan la gran fiesta del carnaval palmero

Fiesta de Los Indianos 2016, La PalmaMiles de personas abarrotaron este lunes 8 de febrero las calles de la capital palmera para recibir a la Negra Tomasa, personaje emblemático de la fiesta de Los Indianos, y que marca el comienzo de este tradicional evento que parodia el retorno de los emigrantes que a principios del siglo XX que llegaban enriquecidos desde América.

Los sones y ritmos cubanos, trajes de lino y el ron de caña y el tabaco, y por supuesto el polvo de talco, contribuyen al cambio de fisonomía de la ciudad de Santa Cruz de La Palma para convertirla en un trasunto de La Habana.

Durante todo el día, la fiesta tiene tres puntos neurálgicos: la plaza de la Alameda, el puerto capitalino y, sobre todo, la plaza de España, rebautizada en este día, como Plaza de La Habana.

Desde primera hora de la mañana, las orquestas y grupos de música cubana, comienzan a poner por todos los rincones de la ciudad el sonido de este día; y es que el lunes de Carnaval sólo está permitida la música con raíces cubanas.

A las 10:30 horas comenzaba la actividad en la plaza de España, con la participación de los actores Antonio Abdo y Pilar Rey, creadores de "La Espera", una primera parodia que dio lugar posteriormente a la Fiesta de Los Indianos, tal y como se conocen hoy día.

martes, 17 de febrero de 2015

Apoteosis Indiana en el carnaval de La Palma

 Los Indianos se han convertido en la gran fiesta palmera, la primera en participación popular, en la que miles de personas han tomado las calles de Santa Cruz de La Palma hoy desde primera hora de la mañana.


Muchísimos canarios, de todas las islas, han colmado las plazas hoteleras disponibles en la capital y permanecerán en la isla hasta que termine la fiesta y regresen en alguna de las conexiones especiales que las compañías de transporte han programado para este lunes y martes.

La fiesta arrancó desde temprano con la llegada de los primeros barcos de las navieras Armas y Fred Olsen que arribaron al muelle palmero abarrotados de indianos.

Sobre las 10.30 horas comenzó oficialmente la gran jornada del Carnaval, con la actuación del grupo Son Bohemio en la Plaza de España y la parodia del Recibimiento, con los actores Antonio Abdo y Pilar Rey en el atrio del Ayuntamiento.

Se trata de una parodia que si bien en sus inicios participaban pocas personas, ahora se ha logrado convertir en una masiva celebración desde primera hora de la mañana.

Poco a poco la Plaza de España fue llenándose de cientos de indianos hasta no dejar ni un hueco libre al mediodía, cuando apareció en escena la Negra Tomasa que a ritmo de sones y guajiras, hizo que todos los presentes bailaran al unísono en medio de una gran “polvacera”.

martes, 13 de enero de 2015

El Ayuntamiento y la Academia CajaCanarias invitan a formar parte de la Conga que acompañará a la Negra Tomasa en Los Indianos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y la Academia de Instrumentos CajaCanarias invitan a las personas interesadas a formar parte de la Conga de la Negra Tomasa, el conjunto de instrumentos de viento, percusión cubana, canto y bailarines que acompaña al popular personaje del Carnaval palmero en su periplo por las calles de Santa Cruz de La Palma el Día de Los Indianos.


Desde hace cinco años, la Conga participa durante el lunes de Carnaval, animando la ciudad con distintos tipos de música cubana compuesta expresamente para la ocasión, como el himno a la Negra Tomasa original de Francisco Medina, estrenado el pasado año. Además, la agrupación, formada por unas 70 personas, es una de las encargadas de recibir a la Negra Tomasa en el puerto capitalino y acompañarla hasta su llegada a la plaza de España.

Las personas que quieran tomar parte en este conjunto, en cualquiera de sus secciones, pueden dirigirse a la Academia de Instrumentos CajaCanarias bien en persona (la sede se encuentra en el Centro Pérez Andréu, antiguo colegio público Sector Sur) o bien en el teléfono 922416202, en horario de tarde. La inscripción es gratuita y está abierta a cualquier persona mayor de diez años.

viernes, 12 de septiembre de 2014

De cómo llegó la Negra Tomasa a la narrativa canaria

La Negra Tomasa. Archivo.Hace unos ocho años, cuando era feliz y casi indocumentado como ahora, pensar que iba a hacerle una entrevista a Luis León Barreto era del todo descartable. Descartable no por la falta de atrevimiento, ni por simple timidez; sino porque hasta entonces y desde los tiempos inmemoriales de aquella acertada publicación semanal llamada El Puntal y tras su efímera vida, seguía religiosamente aquella columna del periódico La Provincia de cuyo nombre no me acuerdo y en mi desmemoria rebauticé «Luis León Barreto». Dicho sea de paso, sólo abría el mencionado periódico para leer sus opiniones a veces punzantes, a veces tiernas o llenas del amor y desamor de la vida. En resumen, Luis era para mí - y lo es- la cumbre del periodismo de estas ínsulas. También de la narrativa, por supuesto. Yo veía a nuestro autor como un periodista mestizo de literatura y esa honestidad que necesita todo articulista para informar. Y por otra parte, al gran novelista que no caía en los vicios y costumbres del oficio del tabloide. Un lenguaje muy cuidado que me llegaba hasta la tráquea de la sensibilidad y me dejaba respirar y ver mundos. Y aún sigue causándome ese efecto.

martes, 4 de marzo de 2014

El día que te bautizan como indiana

Le estaba peinando el pelo. Sin darse cuenta, ya la había vestido. Era un traje crema, con encajes. También llevaba medias. No contestó al móvil. Las llamadas de sus amigos se fueron acumulando. Una detrás de otra. Juan había decidido una semana antes que su hija tenía edad suficiente para disfrutar de sus primeros indianos y ese día quería llevarla de la mano. Sabía que en un suspiro de la vida sería desplazado y su puesto sería ocupado por amigas, novios, compañeros de piso... Pero hoy no. Hoy le tocaba a él y no estaba dispuesto a dejarle su hueco a nadie.

Era temprano, apenas las diez de la mañana, cuando llegaron a la ciudad. Incluso a esa hora tuvieron dificultades para encontrar un aparcamiento cerca de la fiesta. La "peña" cada día se viste antes de indiano. No aguanta hasta el mediodía. Les hierve la sangre y parece que se despiertan vestidos de blanco. Están por la calle Real, la avenida Marítima, la Trasera... y venga polvos. Ni te avisan. Te los meten en los ojos, en el vaso, por la nariz... y te aguantas. ¿Qué vas a decir? ¿No me tiren polvos? En el fondo, te gusta. Y lo sabes.

Juan agarró a su hija antes de abandonar el vehículo y le espetó: "Esto no es solo una fiesta con música". La pequeña, de nueve años, le miró extrañada. "Venimos aquí para recordar a nuestros antepasados...". Sí, le contó la historia de aquellos palmeros que un día tuvieron que emigrar en busca de un futuro mejor y que luego "tras hacer las américas" llegaron presumiendo de riquezas, con baúles, loros e incluso sirvientas. "¿Se fueron cómo el padre de mi amigo Raúl?", le preguntó la pequeña. En su barrio muchos, demasiados, han perdido su trabajo, ilusiones, sus vidas y también han tenido que marcharse de su tierra para no pasar hambre. "Bueno, sí. Parecido...", le respondió con titubeos no sin antes tragar en seco.

"Sosó", a esa hora, se estaba arreglando para convertirse en la Negra Tomasa. Luego, se dirigió al muelle pesquero. Allí embarcó con rumbo al puerto comercial. Esto va más despacio de lo que el cronista lo cuenta. Es un personaje único, exclusivo, pero presumido, mimoso, como todo artista. Un día pedirá champán y fresas para la habitación y habrá que llevárselo o no sale, al tiempo. Se produce el desembarco. Fidel Castro, quizás ya sea su hermano, lo envía cada año para la fiesta. Lo espera un grupo reducido de fieles. Se expresa con el alma encendida. Meneo. "Azúuuuucar". Más arriba, en el corazón de la capital, la plaza de España estaba acotada desde primera hora y al mediodía sonó allí el grupo Orillas del Son. Bailas hasta con la vecina que no paga la comunidad. Con aquella, la misma, a la que no paras de criticar. Te da igual e incluso ahora que la miras bien, pues tiene su "punto". El ron, debe ser eso.

La organización decidió meter este año a un animador (speaker, que diría un finolis) y reducir a la mínima expresión el palique previo antes de que entre la "reina". ¡Gracias!, de corazón. Eliminar aquella angustia no se paga con dinero... Juan, con mochila a la espalda para meter galletas, agua e incluso pañuelos de papel, protege a su "enana" todo lo recomendable, pero se arma de valor para meterla en medio del mogollón para que sienta el calor del indiano. Sale la Negra. La plaza revienta. Este año tiene más trasero (literalmente), pero se mueve igual. Es puro ritmo. La tocan, la abrazan, luchan por hacerse una foto a su lado... ¡Debería vivir siempre!

Juan mira el reloj. Las dos. "Joder, ¡la niña tiene que comer!". Sabe que en los bares le van a estafar. Un bocata y una cerveza por todo lo suelto que lleve en la cartera. Sí, por todo. Llama a un amigo y acaba en una comida solidaria por los Niños Saharauis. Almuerzan arroz. Allí merece pagar todo lo que pidan. Por esa gente que se parte el pecho por traer a menores a sus propias casas para que vivan un verano en paz, lo que sea. Su hija está encantada. Lo lleva en los genes. Su madre (Eva, protagonista de anteriores crónicas de EL DÍA sobre indianos) también ama esta apasionante fiesta y ella heredó además el ritmo de su padre. Lo tiene todo.

Por la tarde, regreso a los orígenes. La organización anunció que iba a recuperar el desfile y salió aunque solo a medias. Ya es un triunfo intentarlo, pero cuando no hay pasión es mejor dejarlo. Como casi todo. El esfuerzo y la unión en los actos mañaneros se desnudaron por la tarde. Poca gente para coordinar. Casi toda, para qué mentir, se fue de marcha. Y, aún con todo, salió adelante. El ayuntamiento "mandó" a la Negra Tomasa (lo de mandar es relativo porque "Sosó" se manda solo) a bailar cerca de Estipalma. La utilizó como efecto llamada y cuando allí llegaron miles de indianos, comenzó el reparto de polvos. Es maná blanco gratis en bote.

Juan esperaba al comienzo de la calle Real. Miraba desde un balcón que un compañero de trabajo le había "cedido" para la ocasión. Entre la muchedumbre vivió sus mejores indianos, sus grandes amores con besos que sabían a alcohol, pero ya no extraña nada de aquello y, además, su "enana" suspiraba por un descanso. Apareció la fanfarria de CajaCanarias (Batarama), cuyos integrantes, con su director al frente, sí se dejaron el alma en favor del desfile. Subieron por la O'Daly y detrás... los indianos. No iban todos, pero tampoco esa era la idea. Unos se quedaron en la avenida Marítima, otros en La Marina... ¿y qué? ¡Que se queden! De verdad. Que hagan lo que les venga en gana. Muchos otros, miles, subieron e incluso no pocos llegaron a la Alameda.

En aquel ascenso estaba el grupo del "cañón" de polvos talco (merecen un homenaje tras tantos años en la brega), los jóvenes que buscan cualquier espacio libre y en alto para cantar eso de "chicharrero, chicharrero, chicharrero de corazón...", el indiano de las medallas, el "medio barco" que empujan los marineros, algún grupo (ojalá fueran más) que tocaba la guitarra, una fanfarria de Puntallana... Vale, sí, no lo voy a esconder, siempre aparece, ayer también, algún "machango" verbenero (iba a buscar un sinónimo pero en el fondo no me apeteció) que quiere desahogar sus limitaciones armando una bronca.

Se fue haciendo de noche. El tiempo corre deprisa cuando te diviertes. En el regreso, Juan miró por el retrovisor interior de su vehículo y vio cómo su hija cerraba los ojos. Se sintió tan feliz... Estaba satisfecho y decidió parar a un lado de la carretera. "¿Lo hago?", se preguntó, "venga, sí". Sacó su móvil, hizo una fotografía a su niña y la mandó con un mensaje que decía: "Nuestra hija ya es indiana".

V.M.