Manolo Martín, hijo del artista fallero del mismo nombre que puso en marcha Caballo de Troya a finales de los años cincuenta, ya conoce el Carnaval chicharrero, no en balde su empresa hizo la escenografía de "Los locos años 20" que se instaló en la plaza de España. Desde entonces, siempre ha mantenido alguna colaboración con la organización chicharrera, como el año pasado con el playmóbil.
"Me apetecía volver al Carnaval desde hacía tiempo, porque es un trabajo creativo bonito, muy agradecido. Nosotros somos artistas falleros y hay vínculos escenográficos con la fiesta chicharrera", explica Manolo Martín. El empresario valenciano reconoce que la crisis ha pasado factura y ha obligado a las administraciones a estrecharse el cinturón, lo que obligaba a ser más competitivos en los precios para quienes optaban a hacerse con el pliego.