
Javier Nóbrega comenzó de aficionado de murgas en la grada de la plaza de toros de la capital tinerfeña, donde se coló entre la peña de Bambones, y acabó en la fila de uno de los grupos que animaba. De su barrio de El Toscal a El Cardonal seducido por los seguidores de Bambones, en
1992 se sumó a la murga. Este profesor de Secundaria y Bachillerato, aparejador e ingeniero agrónomo de titulación, es el padre de una treintena de payasos que sirven de logotipos de murgas
adultas e infantiles. El más difícil todavía llegó este año, cuando la Concejalía de Fiestas de Santa Cruz le encargó el cartel del Carnaval 2020.
¿Qué representa el cartel del Carnaval 2020?
En 2014 me acerqué al mundo de la cartelería porque se me propuso participar como miembro
del jurado para seleccionar las diez obras finalistas. Ví la cantidad de propuestas que se presentaron y ya me imaginé siendo partícipe algún día de esta aventura: hacer el cartel.
¿Alguna vez se había plantado hacer un cartel?
No, antes de esa experiencia, no. No soy profesional de esto porque en mi vida laboral soy profesor y entendía que hacer un cartel del Carnaval quedaba reservado a un artista profesional. Ya desde que se abre al público y que la gente presenta libremente me planteé el reto. Me daba la impresión de que había un deuda pendiente con el carnavalero de la calle porque muchas veces se representaba la parte del Carnaval que más vende hacia afuera, más turística, haciendo uso de la imagen de la mujer o la gala, pero sentía que en la colección de la cartelería faltaba una obra dedicada a ti y a mí, a la gente que hace el Carnaval de verdad, el que nos enamora a todos, a los que nos curramos el disfraz desde un mes antes y estamos comprando chucherías para la fantasía.
¿Eres carnavalero de concurso o de calle?
He sido concursero. Me gustan las murgas, las agrupaciones, los concursos, las galas... pero
realmente te enamora el Carnaval de la calle que yo conocí desde pibito. Lo que yo espero cada
edición y lo que me gusta que anuncie el cartel es que la calle se va a llenar de gente otro año más
en este Santa Cruz nuestro que a veces está muerto y en febrero está a tope de gente. De cara
al exterior tal vez puede parecer que sea más o menos atractivo, pero estoy convencido que lo
especial para el que viene de fuera es que aquí te colocas un sombrero en la cabeza durante la fiesta y eres uno más, algo que marca la diferencia con las Fallas o la Feria de Abril, que tienes que
formar parte de una agrupación. Lo que te hace ser carnavalero es la creatividad, las ganas de salir a la calle, el buen rollo... Es lo que nos unifica. Estaba empeñado en que saliera en el cartel la
sonrisa de la gente, todos hablando, riendo... Es otra propiedad del Carnaval de Tenerife: no vamos por libre a lucir un disfraz sino que, con nuestro vacilón, vamos a hacer reír al vecino. Eso
me parece espectacular. Te pones un disfraz de policía y no se trata de que sea bonito o feo, sino
que te montas tu teatro y te acerca a los demás, contando tu historia de policía, por ejemplo.