"Por aquí pasará mucha gente del Carnaval y se hablará de muchos temas que afectan a la fiesta, a veces en tono de humor, otras veces con dosis de ironía". Estas son las palabras que usó Pedro Mengibar el 21 de enero de 2012 para presentar un negocio de lo más particular. Desde entonces el que fuera gerente de Fiestas, letrista y el director de murgas, el aún carnavalero, fue regalando a los lectores de la opinión de tenerife sus impresiones acerca de la fiesta más importante de la capital tinerfeña desde el mostrador de su Cantina Ilegal.
Como si de la receta de garbanzas de su madre, que tantas veces fue protagonista de sus textos, se tratara, Pedro Mengibar supo combinar los ingredientes para lograr el plato perfecto. Humor, ironía, algo de crítica y cierto toque de sentimentalismo agitados en 390 palabras dieron cada día como resultado un texto que bien servía de crónica del Carnaval más cotidiano.
Precisamente, el hecho de que relate durante día a día la fiesta ha hecho que las cantinas de Mengibar sean las elegidas para protagonizar el primer libro editado por el Aula Aula de Cultura del Carnaval de Santa Cruz, con el mismo título que sus textos en el periódico y 160 páginas. "Cuenta cosas que todos hemos visto, que hemos vivido, así que completa la historia más cercana de los carnavales", explica el presidente del Aula, Luis Hormiga, Suspi, que añade que "el Aula tenía la inquietud de reflejar el día a día".
Fue el conocido murguero el que le propuso a Pedro Mengibar sumar sus artículos en un libro. Una carcajada fue la primera respuesta. Un sí la segunda. Y entonces empezó el trabajo. Similar fue la pauta con la que Mengibar se convirtió en articulista. Una llamada de teléfono, una propuesta de alguna colaboración esporádica, un asentimiento y a escribir. "Soy un lanzado y digo que sí cuando una idea me gusta, sin pensar en lo que conlleva aceptarla", explica.
Desde entonces la idea fue tomando forma y se convirtió en un artículo diario sobre el Carnaval durante las fiestas y uno semanal sobre otro aspecto cualquiera de actualidad. Pero había que buscarle nombre, algo de lo que se encargó el propio Mengibar. "Hice una relación de posibles títulos y optamos por Cantina Ilegal porque en ese momento estaba candente el polémico tema de los bares en los locales del Carnaval", recuerda.
La decisión le salió más que bien. "Al final el tema de la cantina, aparte de que ha dado mucho juego, me ha permitido expresar más que mis opiniones las de los clientes de mi bar", dice Mengibar con el mismo aire mordaz que usa cuando escribe.
Es parte del éxito de la Cantina Ilegal, que deja ver un poco de ese letrista de murgas que, aunque a veces se empeñe en esconder, sigue llevando dentro. Hasta el propio Mengibar admite la similitud entre las canciones de las grupos críticos y sus artículos: "A veces es parecido a las letras porque tiene esa dualidad entre humor y crítica y hay a quien les gusta más unas que otras". Él tiene claro sus preferencias, y aunque en el libro salgan todas, sus favoritas son tres: Gracias por venir, Un Carnaval de altura y Al César lo que es del César.
La primera fue su homenaje al personal de la comisión de Fiestas, que "saturaron" el móvil de Pedro Mengibar de correos, mensajes y llamadas "y hasta cuentan que alguna de las trabajadoras gastó un paquete de kleenex". La segunda, una carta al desparecido bambón Marcos Cotena en la que animaba a que creara unas carnestolendas paralelas con los carnavaleros desaparecidos. La última, una despedida y un reconocimiento a otro grande de las fiestas: César Fernández Trujillo.
Aunque una Cantina Ilegal es "más fácil" de escribir que una letra de murgas, Mengibar confiesa que las dos que más le costaron fueron las coplas publicadas el última día de ambos carnavales. Eso sí, el que toda la vida será murguero se encontró con un handicap: "Nunca pensé que hacer una columna tan pequeña fuera a costar tanto", y agrega que la mayor parte de las veces tiene claro de lo que quiere escribir pero "el enfoque es lo que hace dudar". En cualquier caso, se muestra encantado porque "apenas restan una hora" de su tiempo, aunque ahora con el libro está aún más liado.
Un estilo particular
Un módico precio de 10 euros servirá para recordar todas y cada una de las "cantinas" de Pedro Mengibar ha dedicado al Carnaval... además de un nuevo artículo inédito solo para el libro. La publicación, que se encuentra en el horno y saldrá a la venta antes de verano, servirá para financiar alguno de los proyectos que el Aula de Cultura del Carnaval de Santa Cruz ya está preparando.
Según explica su presidente, Luis Hormiga, Suspi, "los dos años que se recogen tienen muchísimo contenido" y para aprovecharlos han decidido organizarlos por fechas, siguiendo el calendario propio del Carnaval y acompañarlo con fotografías o ilustraciones.
El libro Cantina Ilegal arranca con un prólogo del historiador de las fiestas Ramón Guimerá, y llevará la opinión de varias personas vinculadas al Carnaval acerca de la sección de Pedro Mengibar, entre las que se encuentra la del propio presidente del Aula. Además, espera contar con la participación del diseñador de la portada, que no podía ser otro que Javier Nóbrega.
El letrista y componente de Bambones, responsable de numerosos logos de grupos del Carnaval, es el encargado de ilustrar la portada de la publicación. Pese a que no desvela demasiado, Pedro Mengibar asegura que "plasma perfectamente lo que queríamos". "Me asombró la capacidad que tuvo para recoger la propuesta que le hice y es muy fácil hablar con alguien que tiene es habilidad", elogia el articulista.
El libro se completa con algunos de los textos no vinculados a las fiestas entre los favoritos de su autor y que se incluyen en la cantina dominical. "A muchos les llama la atención el esquema que sigue Mengibar en sus artículos porque es capaz, con un estilo particular, de relatar cosas que todos vivimos", argumenta Suspi.