Al principio, apenas unos pocos de esos personajes disfrazados desfilan por la zona y no resulta difícil deshacerse de ellos y mantener el ruido en niveles aceptables, pero llega un momento en el que una auténtica multitud toma el parque para desesperación del jugador, que tiene que conformarse entonces con haber obtenido una buena puntuación antes de que aparezca el mensaje: "¡Se te petó el mogollón!".
Daniel Pérez Mendoza, el inventor del juego, cuenta que cuando se le ocurrió la idea se la propuso a unos colegas y entre todos se encargaron de los diferentes aspectos: programación, gráficos, audio y sistema de puntuaciones, de las que cada jugador puede dejar constancia para presumir con sus amigos.