Antes de que los drag queens "lucieran Swarovski" en los carnavales de la Isla, sus antecesoras, las divas transexuales de las lentejuelas, ya habían conquistado al público con su picardía y desparpajo en el escenario. A pesar del reclamo popular que ahora suscita la gala de las plataformas, a mediados de los ochenta, la puerta para el movimiento travestí aún permanecía sellada. La primera en abrirla y demostrar al mundo "que en la vida se puede progresar, cuando alguien cree en sí mismo" fue la vecina del barrio capitalino de La Isleta, Yaiza Rodríguez, laureada como Miss del primer Traveskarnatival que celebró Maspalomas en 1986.
Por aquel año Yaiza, chiquilla de gran afición a los pantalones estrechos, ya había "corrido" bastante.