lunes, 22 de octubre de 2012

Orgullo de toscalero


El concejal de Fiestas, Fernando Ballesteros, recorre el barrio en el que se crió
"Soy de El Toscal y a mucha honra". A Fernando Ballesteros se le nota lo orgulloso que está de su barrio. Lo demuestran sus palabras pero también sus ojos al hablar de él. El concejal de Fiestas y además responsable del Distrito Anaga, se crió en la Calle Doctor Guigou. Nació en la Clínica Capote en 1966 y ahora, a sus 46 años, todavía recuerda con nostalgia sus travesuras cuando era tan solo un niño.
Fernando Ballesteros junto al inmueble donde creció. Arriba, el balcón de su habitación. El jardín de su casa, y el del resto de chiquillos de la zona, era el Parque García Sanabria. Allí jugó durante muchos años y allí comió fruta, directamente de los árboles, a todas horas. Esta es una de las principales diferencias que Ballesteros percibe con respecto a su niñez. Aunque en estos momentos este "pulmón de Santa Cruz" es para él "un bello punto de encuentro, con infinidad de especies" antes crecían a muy pocos metros de distancia entre sí un sinfín de tipos de árboles frutales que ahora ya no existen.
En este parque se unían también para jugar los menores de otras zonas de Santa Cruz, sobre todo de barrios más cercanos como Los Lavaderos o la zona de la Plaza de Ireneo González. Al final podían juntarse más de 40 niños.
Uno de los mejores recuerdos que tiene de El Toscal es la tranquilidad que reinaba en el barrio. Poco tiene que ver con las prisas con las que ahora se conduce e incluso se camina. Prácticamente no habían coches. Ballesteros y sus amigos se pasaban horas jugando al fútbol en plena calle. Solo el grito de: "¡Coche!" les hacía salir del partido, apartarse de la calzada y dejar pasar al vehículo. En pocos segundos volvía a comenzar el juego. Se podía salir a la calle sin miedo. Nada iba a pasar.
Aunque ahora no queda ni un solo cine en esta zona del municipio, antes había varias salas entre las que poder elegir. El San Martín, el Ideal Cinema o el Rex eran también un punto de reunión. Además, justo enfrente de su casa, cada verano, ponían en marcha una pantalla de cine al aire libre al que acudía en familia para ver las películas. Casualidades o no, las proyecciones que más recuerda eran de japoneses. "Acabábamos todo los niños jugando a peleas de kárate", se ríe.
Sus jornadas practicando deporte en el edificio del Frente de Juventudes, donde actualmente se encuentra el Centro Comercial Parque Bulevar, también le vienen a la mente. Cuando el inmueble se tiró abajo "nunca se sustituyó", comenta el concejal. Esta es una de "las grandes deudas" que tiene el municipio con El Toscal. El regreso al presente le permite ser optimista y pensar que la presentación, después de décadas de espera, del Plan Especial del barrio le permitirá dotar a toda la zona de los espacios de ocio "que se merece".
La venta de doña Montse o la de don Leocadio, el bar de don Servando o don Ramón Asensio Ganivet, el pediatra que a todos los niños del barrio ponía las vacunas... Nada queda de todos los lugares donde acudía a comprar cuando tan solo levantaba un metro del suelo.
Si de niño lo que más recuerda son tardes de juego, cuando piensa en la época en la que comenzó sus estudios superiores, solo le viene a la mente las continuas reivindicaciones junto al edificio sindical, en la Calle Méndez Núñez, a escasos metros de su casa. Era le época de la transición y el movimiento obrero no paraba de manifestarse. Ahora ya no vive en El Toscal. Después de formar su familia se trasladó aunque sigue viviendo en Santa Cruz. Sin embargo, su madre continúa residiendo en la zona y gracias a ella regresa a menudo. Además, aunque día si y día también se da sus paseos por los distintos pueblos de Anaga para conocer su situación, ser concejal del Ayuntamiento le permita trabajar cerca de su barrio.
Paseando entre sus calles no deja de saludar a cualquiera que se le acerca. Ser político, cara visible y haber crecido en el barrio le ha llevado a que cada tres metros alguien le pare, le pregunte cómo está y qué es de su familia.
"Todo es mejorable", admite. El Toscal necesita un lavado de imagen. "Recuperar todas las casas que están abandonadas es vital", señala. El objetivo es que todo este núcleo recupere la imagen de "barrio agradable y tranquilo que tenía hace años". La colaboración de los vecinos "es fundamental" y también poner "todo el esfuerzo posible" desde las instituciones.
La Opinión de Tenerife  Goretti Alonso

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