Los responsables de sonido, encabezados por el ingeniero Carlos Más, entienden que así se aísla a los responsables de las puntuaciones tanto de las perturbaciones acústicas que reciben a sus espaldas de las diferentes aficiones, como del exceso de ruido procedente de los repetidores instalados a pie del escenario. Aunque no todos los componentes del jurado han preferido aprovechar este adelanto técnico, los que sí se han atrevido han quedado satisfechos pues de este modo la comprensión de las murgas es mucho mayor.
Los grupos, reacios
Sin embargo, este detalle auditivo choca con las bases del concurso. Así, en las murgas adultas se destinan 2,5 puntos de los diez totales al apartado de la Inteligibilidad, aunque con los auriculares la comprensión sería más sencilla. A ello se añade que el uso de los cascos es voluntario. Así, lo que un integrante del jurado puede percibir de forma nítida, a otro podría resultar más complicado de entender, una variación que tendría su incidencia en la nota final.
La decisión de Fiestas de facilitar al jurado estos auriculares –que podría emplearse incluso en otro tipo de concursos– ya ha despertado opiniones negativas en las murgas. "Me parece una medida totalmente ilógica y absurda ya que el jurado debe oír la murga tal y como la oye el público", apuntaba ayer el director de Bambones, Primi Rodríguez. En la misma línea se expresaba Carlos Casanova, máximo responsable de Desbocados y letrista de la infantil Rebobinados. "Es algo antinatural, ya que no se oye el conjunto y todo lo que trasmite el grupo", señala.
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