
La primera fase del concurso de murgas
infantiles dejó una estampa inusual, no sobre las tablas, sino delante
de ellas, en concreto en la mesa del jurado. Y es que los encargados de
puntuar a los grupos participantes tienen a su disposición en este
Carnaval unos auriculares que pueden emplear durante las
interpretaciones de los colectivos murgueros. La experiencia, puesta en
marcha con los más pequeños, también se llevará a cabo en el certamen de
las adultas que arranca el lunes 28.
Los responsables de sonido,
encabezados por el ingeniero Carlos Más, entienden que así se aísla a
los responsables de las puntuaciones tanto de las perturbaciones
acústicas que reciben a sus espaldas de las diferentes aficiones, como
del exceso de ruido procedente de los repetidores instalados a pie del
escenario. Aunque no todos los componentes del jurado han preferido
aprovechar este adelanto técnico, los que sí se han atrevido han quedado
satisfechos pues de este modo la comprensión de las murgas es mucho
mayor.
Los grupos, reacios
Sin embargo, este detalle
auditivo choca con las bases del concurso. Así, en las murgas adultas se
destinan 2,5 puntos de los diez totales al apartado de la
Inteligibilidad, aunque con los auriculares la comprensión sería más
sencilla. A ello se añade que el uso de los cascos es voluntario. Así,
lo que un integrante del jurado puede percibir de forma nítida, a otro
podría resultar más complicado de entender, una variación que tendría su
incidencia en la nota final.
La decisión de Fiestas de facilitar
al jurado estos auriculares –que podría emplearse incluso en otro tipo
de concursos– ya ha despertado opiniones negativas en las murgas. "Me
parece una medida totalmente ilógica y absurda ya que el jurado debe oír
la murga tal y como la oye el público", apuntaba ayer el director de
Bambones, Primi Rodríguez. En la misma línea se expresaba Carlos
Casanova, máximo responsable de Desbocados y letrista de la infantil
Rebobinados. "Es algo antinatural, ya que no se oye el conjunto y todo
lo que trasmite el grupo", señala.

Carlos García