Izquierda Unida Canaria (IUC) realizó ayer un llamamiento a la "rebelión democrática carnavalera", en el que las organizaciones y asociaciones de esta fiesta exijan la vuelta a un carnaval del pueblo frente a lo que consideran "un carnaval de la empresa".
El portavoz de IUC, Germán Santana, afirmó que la gestión en los últimos años de los carnavales de Las Palmas de Gran Canaria es "una metáfora de las políticas neoliberales practicadas en el municipio" y que, a su juicio, están llevando al Carnaval "a la pérdida de su esencia y a su destrucción". Para Santana, tanto los gobiernos del PSOE como los del PP apostaron desde hace años por la privatización de los servicios y espectáculos del Carnaval. "Los últimos episodios pasan por vallar y vigilar con seguridad privada un nuevo recinto para un aforo limitado en la capital", señaló. "La concesión a una empresa de la organización de la única zona de chiringuitos es un paso más en el proceso de privatización y de desmantelamiento de la red popular del carnaval", dijo.
Según Santana, el Ayuntamiento quiere con esto limitar los botellones y evitar el acceso a los "indeseables". "Una práctica que nos recuerda a las viejas Fiestas de Invierno de la dictadura, en las cuales los ricos asistían a unos bailes de acceso restringido. Detrás de esta y otras medidas lo que se busca es formalizar un carnaval para ricos y otro para pobres", concluyó Germán Santana.
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