lunes, 4 de febrero de 2013

Grandes dosis de fantasía

 A caballo entre el disparate de la calle y la sobriedad de los actos, el concurso de disfraces del Carnaval de la calle es todo un despliegue de creatividad y simpatía. Con fantasías que bien podrían haber logrado un premio de presentación en el concurso murgas, pero con la soltura del carnavalero de a pie, los participantes que desfilaron ayer por las tablas del Recinto Ferial se convirtieron en el objetivo de los aplausos en un espectáculo que se prolongó durante cuatro horas.

Varios de los participantes ayer en el concurso de disfraces.Ternura y simpatía. Así se resume el paseo que regalaron todos y cada uno de los concursantes en todas las modalidades infantiles. Desde pequeños que apenas se sujetaban de pie, algunos cómodamente sentados en minicarrozas a modo de cofre o barco, hasta otros más mayorcitos que desplegaron un derroche de baile y desparpajo que ya quisieran los mayores.

Entre los niños y niñas destacaron los grupos de más de 12 participantes, que llenaron las tablas del Recinto acompañados al ritmo de las músicas de lo más variado. De ellos, los pequeños pingüinos del Centro Infantil Payasín despertó tanta ternura entre los asistentes que contagiaron los suficiente al jurado para que les entregara el primer premio de esta categoría.

El derroche de la cantera estuvo acompañado en todo momento por los gritos de ánimo de sus fans más incondicionales: sus familias. Padres, tíos, hermanos y abuelos se prodigaron en aplausos y alguna que otra lágrima ante el momento que estaban protagonizando sus retoños y se agolparon a las vallas cámara en mano para inmortalizar el desfile.

Los pequeños dieron paso a la participación de los adultos, entre lo que destaca la escasa inscripción en la categoría femenina individual con solos dos fantasías frente a las once presentadas en la categoría masculina. Con menos hueco para la improvisación y mayor apuesta por la puesta en escena, los participantes dejaron a los espectadores con la boca abierta ante fantasías tan trabajadas y otras por su originalidad.

Las risas estaban aseguradas con la entrada en el escenario de Darío López, que durante varios años sorprende con atrevidos sketchs y parodias. En esta ocasión se vistió de cajera de Mercadoña para decir que "es más difícil encontrar un punto de venta que un cajero de CajaCanarias". Como espectáculo el concurso presentó una novedad: la pantalla que decora el Recinto Ferial mostró imágenes de lo acontecía en sobre las tablas.
La Opinión de Tenerife María Plasencia

No hay comentarios:

Publicar un comentario