lunes, 18 de febrero de 2013

Una vuelta por la Belle Époque


José González Hernández, junto a su Chevrolet del 32, y un grupo de amigos. /Los coches antiguos pusieron la nota de nostalgia en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife como llevan haciendo los últimos 40 años. Este concurso que atrae a aficionados y curiosos del motor. El Parque García Sanabria volvió a acoger las impecables carrocerías cubiertas de brillantes colores y sus metales lustrados. "Un paseo por la historia en coche de Tenerife, pues algunos de ellos formaron parte de la primera plana de los periódicos en su día pues acudían, con su conductor a recoger a las autoridades y personajes famosos que llegaban al puerto de Santa Cruz para visitar la Isla", comenta el organizador del primer concurso de Coches Antiguos que se hizo en Santa Cruz de Tenerife en 1972 y presidente Real Automóvil Club de España en Tenerife, Juan Farizo.

José González Hernández aparca su Chevrolet de 1932 bajo uno de los laureles de Indias del paseo central del parque capitalino. Ataviado con un traje de la época aprovecha la ocasión para saludar a amigos y propietarios de otros vehículos antiguos. "Mantener una afición como ésta es como cualquier otra. Puede ser costosa por las piezas si te fallan y hay que mandarlas a pedir, pero lo que de verdad requiere es tiempo para mantener la mecánica a punto y limpiar las piezas a conciencia, en definitiva, es darle mucho mimo a estos coches".

Francisco Miguel Jiménez es el propietario de un Buick de color vainilla y de comienzos de los años treinta. Asegura que lo adquirió a través de un amigo, quien lo trajo a la Isla y luego lo compró. Ataviado con tirantes, chaleco y un sombrero de paja, llama la atención la juventud del propietario de este lujoso vehículo construido en Detroit por la Buick Company Motor. Se niega a revelar el precio al que adquirió esta máquina del tiempo, pero asegura que casi como si se hubiera comprado una "casa".

Entre los Ford de los modelos A y T, Buick, Austin, Dodge, Chevrolet y Chrysler, sobresalen un Hispano Suiza, un Rolls Royce, un Pierce Arrow y un Packard de color rojo.

El Pierce Arrow llegó a Tenerife desde Venezuela importado por un familiar del actual propietario, que prefiere no dar su nombre "porque los verdaderos protagonistas en el día de hoy son los coches", aduce. Asegura que se lo adquirió a su tío y que "estaba hecho polvo".

Farizo relata la historia de otro vehículo que está aparcado a su lado. Se trata de un Packard de 1933, de color rojo y volante al lado derecho, del que dice que "lo compró en una exposición en Londres un hombre de mucho dinero de La Gomera" y tiene "una historia muy curiosa ya que se lo pedían prestado cuando llegaban autoridades al puerto de Santa Cruz y las paseaban en él".

Niños y mayores acogieron curiosos otro año más la muestra de automóviles antiguos y algunos incluso pudieron ponerse al volante de las cuidadas reliquias. El olor a aceite y el cuero impregnaron el olfato de quienes lograron subirse en una de estas máquinas cuyos motores apenas superan los 32 o 34 caballos de vapor.

Poco más tarde de las doce del mediodía, los orgullosos propietarios encendieron de nuevo los motores para salir en desfile por algunas calles del centro de Santa Cruz.

Así, la comitiva partió desde el Parque García Sanabria por la Rambla para discurrir por vairas calles del centro de la capital mientras los peatones se paraban para admirar a los viejos, pero embellecidos, vehículos. Al final, los conductores de los automóviles dieron una segunda oportunidad a los curiosos, ya que de nuevo los estacionaron frente al Club Náutico, donde celebraron un almuerzo.
La Opinión de Tenerife Miguel Ángel Autero

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