La imagen de la grada curva de la Feixa Llarga quedará grabada en mi cabeza para siempre. Ver, con la que está cayendo en este país, a más de un millar de tinerfeños animando a su equipo para que consiga el ascenso a Segunda A resultó, simplemente, emocionante. Sí, fueron más de mil personas con sus mil historias y problemas. Una auténtica pasada.Como Luis, que padece una enfermedad degenerativa. Ha superado los barrera de los 40 años hace tiempo, pero tiene la ilusión de un veinteañero. Con sus inseparables muletas y su imborrable sonrisa, se metió en el avión del equipo el pasado viernes para vivir un nuevo éxito de su equipo del alma.
Ya lo hizo en Girona hace cuatro años y, en esta ocasión, aunque solo fuera para ver retornar a su Tete al fútbol profesional, tampoco se lo quiso perder. Como no se pierde, salvo causas de fuerza mayor, cada partido en el Heliodoro.
Luis tiene tres amores: las Islas Canarias, el Tenerife y sus Mamelucos. Porque a Luis, más conocido en el mundillo por El Medusa, le conocerán ustedes seguro. De hecho, le habrán desde siempre en la primera fila mamel junto a su amigo Manolo Peña, alma máter de la murga y un señor con mayúsculas. Bueno, lo verán casi siempre. Porque alguna vez, pocas desde que aterrizó en la Casa del Miedo en 1984, le ha fallado a su amigo Manolo. Como aquel día que el Tete jugaba contra el Real Madrid y, entre una actuación y el estadio, eligió el estadio. Ya se sabe: cuando dos amores se cruzan…Al Medusa no le importan las barreras que le ha puesto la vida. Las salta. Vive, sonríe, disfruta, pelea. Es un buen punto de referencia para que, cuando tengamos algún problema, lo relativicemos. Como hace él. Birria y murguero, no se sabe si más de lo uno que de lo otro, vivió intensamente sus tres días en Hospitalet. En el viaje de regreso no paró de sonreír, de fotografiarse con los jugadores y de comentar el partido.
Por eso, si quieren un ejemplo de tinerfeñismo y un ejemplo para la vida, búsquenlo en la grada de Popular el día del Tenerife-Alavés. Allí estará. Como siempre.
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