El segundo porque Diablos Locos puso sobre las tablas la que sin discusión ha sido la mejor canción a nivel regional de este 2014, su tema de la orquesta. Da igual que la iluminación ambiental no fuera la del concurso capitalino, ni que el escenario se quedara pequeño ante tan ta estrella invitada. Diablos marcó diferencias con una letra soberbia y que bien podía haberla interpretado de nuevo al final de la noche como magnífico colofón. Además, los de Maxi Carvajal retocaron a mejor su Voz Murguera, a lo que se unió un Tito Rosales –máximo responsable de Chancletas– magnífico a la hora de encajar y ponerse a disposición de engrandecer el espectáculo. A ello se unió que Bambones ofreció una actuación sobria, sin grandes estridencias –Generación perdida y Fantasmas–, pero tampoco sin vacíos. Buen sabor de boca que provocó la petición de un bis que los de Primi respondieron con su Refinería.
El tercer argumento, y a la postre la gran diferencia que se palpó entre las murgas chicharreras y canarionas en el Certamen de este año, fue el humor. En otras ocasiones la apuesta de los grupos de Gran Canaria era sinónimo de no defraudar, dejarse entender y hasta querer. Pero esta vez hacer humor fue, al menos para Chancletas y Serenquenquenes, un camino directo al suicidio. La mejor manera de quedarse totalmente en bolas, pero no como parodiaron los Serenques. Y es que el sábado estaban sobre las tablas de Candelaria las Triquikonas. Las reinas del género. Las expertas en conectar haciendo reír y que encima se tomaron la molestia de realizar, para la ocasión, variaciones en sus dos finales, homenaje incluido a la Patrona.
Las de Almudena Domínguez hicieron la prueba del algodón y salió a relucir la falta de brillantez humorística en los temas llegados desde Las Palmas. Serenquenquenes y Chancletas trataron de ir a la guerra con un tirachinas y se dieron de bruces con un ejército armado hasta los dientes de gags y humor fresco, sencillo y reconocible; sin la necesidad de tirar de recursos forzados con tal de nombrar al chicha. Los de Agüimes hicieron más gracia en el discurso de su director, un inspirado Javi Santana, que en el argumento de sus propias letras.
Solo escaparon de la quema visitante Los Legañosos. Una murga elegante, con argumentos y, sobre todo, valiente al condenar su mejor letra –una defensa de la sanidad– para arriesgarse con su particular navío en pos de la fiesta. Un tema equilibrado, como toda su actuación, que no desmereció en absoluto de las murgas chicharreras. Los de David Zurita demostraron que el segundo premio de interpretación logrado este año en su concurso no es flor de un día y que, en este mismo camino puede convertirse en asiduos al Certamen Regional de Candelaria. Este año, los canariones presumieron del 5-0 logrado horas antes por su UD Las Palmas ante el Sabadell. Luego, en el escenario fueron ellos los que volvieron a salir goleados.
Homenaje a Toño ´El Chocolate´
Uno de los momentos más emotivos y vibrantes de la noche se vivió tras la actuación de La Traviata. La organización del Certamen Regional quiso tener un reconocimiento especial con Antonio Ramírez, Toño El Chocolate, fundador de Mamelucos hace más de tres décadas, director de la murga adulta del mismo nombre hasta hace solo dos carnavales, y ahora presidente de la Sociedad Mamels, la que, bajo el mismo paraguas, aporta más grupo a la fiesta por excelencia chicharrera. Después de la proyección de varias imágenes que repasaron su trayectoria carnavalera –se inició de niño como rondallero en la Masa Coral–, Toño Ramírez recibió una placa de manos del alcalde de Candelaria, Sindo García. El Chocolate, visiblemente emocionado, agradeció el gesto, y quiso dedicárselo a todos aquellos que lo han rodeado durante estos años en Mamelucos, especialmente "a los que ya no están entre nosotros". Bonito gesto de la corporación de la Villa Mariana para una figura que es leyenda en vida del Carnaval chicharrero.
Carlos García
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