Cuarenta personas, entre bailarines, batucada y gimnastas, la práctica mayoría vecinos del sur, desplegaron sobre el escenario un gran espectáculo dirigido por el coreógrafo Ruimán Medina, que lleva el sello del vestuario del diseñador Manuel Camejo.
La comparsa plasma en 40 minutos el trabajo de muchas horas de ensayo con dos partes bien definidas: una alegórica a la cultura egipcia y otra al Caribe. "Las letras y el ritmo del Caribe, trasladan y contagian al espectador el indiscutible sabor que se vive también por estos días al otro lado del Atlántico", señalan desde el Ayuntamiento en un comunicado.
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