Concejala de Cultura, Turismo y Carnaval del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria
Acabó el Carnaval capitalino. Un año más, llegó, vio y venció, con su ruido, sus colores, sus celebraciones en la calle. La edición del Carnaval 2015 queda para el recuerdo como la de la consolidación de la fiesta de día y la confirmación de la caída de afluencia a los mogollones nocturnos, una bajada que se va repitiendo desde hace varias ediciones.
Pero también se recordará como la fiesta que casi queda en nada por el contencioso que Ayuntamiento y vecinos han protagonizado en torno a la defensa del derecho al descanso. La concejala de Carnaval del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, María Isabel García Bolta, hace balance de la fiesta. "Aquí no ganaron los vecinos. Ganamos todos", afirma García Bolta.
¿En qué medida el Carnaval 2015 ha sido distinto de los anteriores?
He visto que este año ha habido muchos ciudadanos que han querido disfrazarse de día, familias que antes se quedaban en casa y cada vez hay más disfraces en la calle. Esto es algo que a mi, personalmente, me gusta mucho. Ya no es solo que vea la ciudad expectante de los grandes actos del parque Santa Catalina, sino que he visto cómo muchos ciudadanos salen durante el día y discurren por la ciudad, por la zona del Puerto… Gente más vestida, más implicada.
Lo cierto es que el tiempo no ha acompañado: ha hecho mucho frío y ha llovido casi todas las noches. Esto merma la salida de la gente que disfruta de la fiesta de noche. Sin embargo, sigue habiendo mucha gente muy joven que sigue asistiendo, aunque ahora, al tener la oportunidad de salir también de día, quizá esto también haya influido en ese descenso.
Lo que se ha notado este año fue un auge en el número de mascaritas que se dieron cita en la verbena de la sábana, al comenzar el Carnaval. ¿Se está recuperando esta vieja costumbre?
Pues parece que sí. Quién nos lo iba a decir que ya desde el día del pregón había mucha gente que había salido a la calle con la sábana. No era la tradicional, pero la gente se la puso sobre el disfraz y, además, los restauradores de la zona de Vegueta se implicaron en organizar eventos en la zona. Gracias a estas propuestas y a pesar de la lluvia y el frío, ha sido posible que el Carnaval 2015 haya sido distinto del de otros años.
Sin embargo, la tradición de disfrazarse para salir de día es nueva.
Sí. Ciertamente, siempre ha habido mascaritas en la calle de día, pero este año hemos vivido un auge en ese sentido. Ahora aprovechan el Carnaval de día para reunirse con los amigos y disfrazarse, pero estas ya son otras generaciones.
Al mismo tiempo, los actos celebrados en el parque de Santa Catalina siguen triunfando.
La preselección drag ha logrado convertirse en una especie de gala alternativa.
Sí, se ha convertido en una mini gala drag. Y hay muchas personas a las que les gusta más la preselección que la propia gala de elección Drag. Es un certamen que se ha convertido en una especie de icono del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Pero sin desmerecer a la gala de la Reina, que este año ha levantado mucha expetación y también por el nivel de los trabajos de los trajes que aspiraban al reinado, de una calidad excepcional. Fue un concurso muy difícil de resolver.
El Carnaval ha costado 1,5 millones de euros, de los que el Ayuntamiento capitalino aporta 1,2 millones. ¿Resulta caro?
Alguien podría decir que es mucho dinero. Pero hay una gran industria detrás de esta fiesta, donde trabajan todo tipo de oficios: desde el taxista al soldador, modistos, diseñadores, mercerías, se llenan los hoteles, los bares y restaurantes… Hay un gran trabajo de muchos oficios y una fuerte industria que se mueve con el Carnaval. Recuerdo que, en la época de Pepa Luzardo se hizo un estudio económico del que resultó que se multiplicaba por siete la inversión realizada. Me gustaría saber cuánto se genera ahora, porque estoy segura de que es mucho más.
El decorado sigue siendo una estructura muy tradicional que contrasta con la pantalla led del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. ¿Se plantea un cambio?
Lo cierto es que no nos planteamos cambios. Creo que el público de Las Palmas de Gran Canaria admira este tipo de escenario, donde hay un trabajo de detalles que gusta. Este año, Alberto Trujillo ha elaborado su vigésimo escenario y a los ciudadanos de la ciudad nos gusta. Estamos acostumbrados a esto y Alberto consigue cada año sorprendernos, también gracias al tema de Las mil y una noches, que dijo mucho juego.
Este año, los vecinos de la calle Simón Bolívar han sido también protagonistas del Carnaval. ¿Le ganaron la batalla al Ayuntamiento con las concesiones que se les hicieron para poder mantener la fiesta en el parque de Santa Catalina?
No. Creo que tenemos que respetar a nuestros vecinos. Si nos ponemos en su lugar, entiendo que quieran descansar en sus casas, aunque muchos se hayan ido a vivir allí a sabiendas de que era la zona en la que se celebraba el Carnaval. Pero hemos ganado las dos partes: hemos tenido las fiestas y ellos, su descanso. Respeto a los vecinos, pero también, y lo digo en voz muy alta, respeto la fiesta. Nuestro Carnaval se produce en el centro de la ciudad, y los vecinos queremos este carácter urbano de la fiesta.
¿Es tan difícil encontrar otro lugar donde celebrarlo?
Eso lo dirán los ciudadanos. Está claro que el parque de Santa Catalina siempre ha sido el lugar tradicional para celebrarlo. Es un enclave maravilloso que tiene una tradición que todos amamos. Y queremos que la fiesta siga celebrándose ahí. El Carnaval es de la ciudad y si los ciudadanos quieren otro enclave, se podría trasladar.
Después de 18 ediciones de la gala Drag, ¿ha llegado el momento de reinventarla?
Yo no soy quién para decidir novedades. Son los artistas y los creadores los que van marcando la pauta de representar el sentimiento de la fiesta. El propio Carnaval, que tiene entidad por sí mismo, irá definiendo las novedades y las celebraciones. Yo me encargo a organizar, pero los temas y las celebraciones las deciden los ciudadanos.
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