La decisión se tomó en una reunión con los más de 60 integrantes de la murga, en la noche del jueves, dándose a conocer por diversos medios durante el pasado fin de semana. La misma, explicó este lunes Kike Martín, director y presidente de la murga, obedece a que hay un buen número de integrantes que han pedido quedar apartados de los ensayos y de los trabajos de composición de temas, para dedicar ese tiempo a las familias. En el grupo abundan los padres primerizos con chinijos de corta edad, condición que fue tenida en cuenta por una amplia mayoría a la hora de la votación.
«La idea es volver en 2018», apreció Pérez en la tarde de este lunes, «pero en realidad no sabemos cuánto tiempo más se puede alargar el parón». Dependerá, añadió el carismático presidente de Los Simplones, «de las ganas de carnaval que tengamos».
Que una murga en pleno apogeo opte por renunciar a las siguientes carnestolendas cabe indicar que no es precisamente algo habitual. De hecho, en el particular de Lanzarote no existen precedentes. Nunca hasta la fecha una formación ganadora del certamen de Arrecife había decidido renunciar al año posterior.
En el palmarés de Los Simplones, entidad creada en 2005 que debutaba en el carnaval de 2006, logrando el premio a la mejor presentación, figuran varios reconocimientos notables. Al igual que aconteciera este año, con el premio a la mejor murga, con derecho a ser la escolta en el Entierro de la Sardina, este grupo ya había logrado el triunfo en 2011. Y quedó en el cuadro de honor, compartiendo protagonismo principalmente con Las Vacilonas, Los Tabletúos y Los Desahuciados, en los años 2007 (segundo lugar), 2009 (tercer puesto), 2010 (segunda plaza), 2012 (tercer premio), 2013 (tercer lugar) y 2014 (tercera posición).
En 2017, salvo giro de 180 grados con respecto al panorama actual, tampoco estarán sobre los escenarios murgas con reconocimientos en tiempos pasados, caso de históricos como Los Arretrancos, Las Arretrancas o Los Batateros, entre otros.
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