Navas, que se aloja durante una semana en la ciudad turística, aseguró que nunca había visto nada parecido. "Me ha animado para intentar visitar la Isla en febrero y poder ver el auténtico", manifestó.
Cualquier excusa es buena para ponerse un disfraz. Esto es al menos lo que piensa Lali López, madre de uno de los integrantes de la murga infantil Pequepotras, que ayer participaron en el desfile. "Todo lo que sea disfrutar de la fiesta es bueno, da igual el día que sea", argumentó.
Aunque el recorrido fue algo más corto que el tradicional de invierno, bastó para que las 3.000 personas que participaron en el desfile se sintieran como en pleno febrero. Princesas, indias, romanas, turistas, todos los personajes eran bienvenidos al desfile. Pero uno de los grupos de espontáneos que cosecharon más atención fueron los hombres lobo, que tuvieron que pararse en varias ocasiones para hacerse fotos con las decenas de isleños y turistas que se las pedían.
A los que se acercaron expresamente para ver el desfile, se sumaron los que se lo encontraron por casualidad. Este fue el caso de Elena Álvarez que se quedó un rato a verlo con su hijo antes de ir a la playa. "Me parece muy buena idea que se celebre en verano, es un reclamo para que todos los turistas puedan vivir nuestra fiesta", opinó.
A los comparseros el calor no parecía amedrentarles y, con algunas gotas de sudor más que las que les caen en las frías noches de Carnaval tradicional, llevaron a cabo el recorrido contagiando de la alegría propia de esta celebración a todos los que se acercaron a disfrutarla.
Entre el público había incluso algunas menores que ya apuntaban maneras e intentaban imitar los movimientos de los jóvenes comparseros al ritmo de los tambores.
Como todo buen desfile de Carnaval, los huecos entre los grupos no se hicieron esperar y poco a poco se fueron distanciando. Contra esto luchaban los voluntarios de Protección Civil que apresuraban a los participantes para que mantuviesen el ritmo. También tuvieron que reprender a algún que otro turista que no dudó en plantarse en medio del recorrido para obtener una buena foto que enseñar después a sus familiares.
Tras el desfile, la actuación de La Chalana esperaba a los participantes en la plaza del Charco para poner el broche de oro a la primera edición del Carnaval de Verano de Puerto de la Cruz, que durante todo el fin de semana ha llenado las calles del municipio de música, color y buen rollo. En el se han celebrado actos míticos del Carnaval portuense como el Mascarita Ponte Tacón, que tuvo lugar la noche del sábado. Pero también se han estrenado otras actividades como la Fiesta del Flotador que espera convertirse en un nuevo referente de esta celebración en el municipio.
El concejal de Fiestas del Ayuntamiento portuense, Ruymán García, afirmó que el Carnaval de Verano ha sido todo un éxito. "Ha sido un reto organizarlo, pero la idea de apostar por este evento hace que el Puerto de la Cruz se diferencie una vez más por su originalidad y participación multitudinaria", apuntó. El edil señaló que "el Carnaval de Verano llega para quedarse" tras la gran acogida que ha tenido entre los portuenses y visitantes de la ciudad.
Una fiesta de verano que sin duda hará la espera más corta a los más carnavaleros hasta el próximo Carnaval.
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