Gracias a Cantabria DModa, esta semana vamos a conocer la historia -de niña a mujer- de Candelaria Rodríguez Pacheco que, con 15 años y acompañada de su madre -una bella canaria de ascendencia cubana-, salió de Tenerife por primera vez para trabajar como modelo en Madrid.
Todo lo demás vino después y coincidió, además, con los mejores años de los certámenes de belleza y el ‘boom’ de Telecinco, cuando ser miss era un mérito, como ella misma lo reconoce: “Este mundo ha cambiado muchísimo. Antes las ‘misses’ salíamos en la portada de los periódicos nacionales y ahora sólo salen en los medios para hablar de con quién se han acostado y de lo que pasaba o no pasaba detrás de las cámaras. Da más dinero hablar mal del Miss España que hacerlo bien y se han cargado el certamen. Con todos mis respetos, creo que las chicas guapas ya no se presentan a este tipo de concursos”.
Y se muestra igual de rotunda respecto a toda la “porquería” que hoy se vierte sobre estos concursos -los mismos que utilizaron Sofía Loren, Gina Lollobrigida o Lucía Bos (abuela de la desaparecida Bimba), las actrices Halle Berry y Michelle Pfeiffer, o la ‘top model’ Helena Christensen, por citar algunas. La lista es interminable pero eran otros tiempos… “A mí, nunca me hicieron proposiciones indecentes, ni me ofrecieron droga, ni nada de lo que cuentan algunas. También es verdad que yo iba del trabajo a casa y de casa al trabajo y no quería nada más. Cuando veo a las misses contando estas cosas en televisión siento vergüenza ajena como modelo, como ex-miss y como mujer”.
Quién le iba a decir a Cande Rodríguez que acabaría en Santander, la tierra de su marido Ángel ‘Geli’ de Juana, y que cumplidos los cuarenta seguiría trabajando en la moda -hoy lo hace para el Grupo Inditex-. Y disfruta de esta pasión cuando quiere, algo que parece solo reservado a esas ‘diosas de la pasarela’ que, allá por los noventa, fueron bautizadas como ‘supermodelos’.
Cande Rodríguez no solo es una mujer guapa, sino también cercana, grata y afable: “Me siento más orgullosa de mi carácter que de ser guapa”.
-¿Cuándo sentiste el flechazo por la moda?
-Lo tuve siendo muy jovencita y lo hice para ganarme un dinero. Desfilé en el ‘Café de París’, un local muy conocido del Puerto de la Cruz, que era donde yo vivía. En esa época ya era alta y llamaba la atención. Mi madre, que es muy guapa, desfiló allí también cuando era joven. En Canarias es normal que las chicas que destacan se dedican a la moda porque allí se incentiva y se promueve mucho esta profesión, igual que todo lo relacionado con el mundo del arte y del espectáculo.
-¿Cómo fueron esos inicios?
-Cuando cumplí 15 años conocí a Giuseppe, que era de la isla de La Palma y en Madrid tenía la agencia de modelos ‘Olé’. Todos los años, Giuseppe se llevaba a dos chicas canarias a Madrid para que conocieran el mundo de la moda. Para mí aquella invitación se presentó como una gran oportunidad y eso que era como ‘la rarita’, porque allí hay mucho apego a la tierra, a la familia, a la temperatura… Durante los años que viví en Madrid siendo modelo, muchas chicas canarias regresaban a casa porque no aguantaban porque se deprimían por el clima, el frío y la lluvia.
-¿Te costó salir de Tenerife?
-Por esa parte, no, pero, por otro lado, fue duro porque hay gente se piensa que este mundo fácil y no es así. Hay que ir a muchos castings, te tienes que patear la ciudad de arriba a abajo y moverte en el metro todo el tiempo. Hay que luchar y tener paciencia. Hay quien piensa que esto es llegar, decir que eres modelo y ya está. Pero no es así.
-¿Recuerdas alguna anécdota de esos inicios?
-Claro. La primera vez que viajé a Madrid fui con mi madre porque yo era muy jovencita y no había salido nunca de Tenerife. En la agencia me dijeron que había un casting para seleccionar a una chica morena de ojos verdes y pensé “ese trabajo es mío, porque yo soy morena y tengo ojos verdes”. Cuando llegué al casting me dieron el número 485… ¡Imagínate las que éramos! ¡Yo no había visto nunca tantas chicas morenas de ojos verdes! (risas).
No me cogieron…
-¿Cuándo te presentaste al primer concurso de belleza?
-En 1990. Tenía 16 años y fui Reina del Carnaval del Puerto de la Cruz. Años después fui Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife y en febrero de 1994 representé a los Casinos de Juego de Tenerife. En octubre de este mismo año me presenté a Miss Tenerife porque quería verme sobre el escenario con uno de esos trajes impresionantes que nos ponemos en mi tierra
–¿Cómo era aquel traje?
-En la gala de elección de Reina del Carnaval de Tenerife llevaba un vestido que pesaba más de 70 kilos y medía 5 metros de alto. El traje se llamaba ‘Diva’ y costó cuatro millones de las antiguas pesetas. Me salieron moratones en la cadera y en la espalda de llevarlo, tenía cables e incluso una batería, porque fue el primero que se iluminaba.
-¿En esa época, los certámenes se retransmitían en directo en televisión?
-Sí, justo. La gala en la que yo salí Reina del Carnaval fue la primera que retransmitió Telecinco en directo. Recuerdo que la presentó Remedios Cervantes y en el jurado estaban Catherine Fulop, Raquel Rodríguez -que era la Miss España de ese año-, la princesa Béatrice D’Orléans, Carmen Sevilla y Norma Duval.
–¿Dónde se celebró el certamen de Miss España al que tú ibas como Miss Tenerife?
-Mi concurso se celebró en Costa de Adeje, al sur de Tenerife, así que me sentí muy arropada. Fue en octubre de 1995 y María Reyes fue Miss España; yo, primera Dama de Honor y la segunda dama también era canaria. En aquella época todo era muy diferente a como terminó siendo el certamen años después.
–¿Por qué?
-Porque no se presentaban una chica por provincia. Aquel año éramos muchísimas, ¡más de ochenta! Por ejemplo, de Tenerife fuimos tres y de aquí, de Cantabria, dos. Aquel año fueron Miss Cantabria -que era Elsa González, de la que tengo la suerte de ser amiga ahora- y la chica que representaba a Miss Santander.
-¿Cómo fue la convivencia durante el concurso de Miss España?
-Hubo sus más y sus menos. Envidias y discusiones, rumores sobre quién era la favorita; y que si yo, como era la que era la de la tierra, iba a ganar; y que, si ganaba, sería tongo… A medida que se acercaba la gala fue a peor porque había comentarios y corrillos. Como en todas estas cosas los celos y las envidias estaban a flor de piel. No hay gala de elección de Reina del Carnaval, en la que, al día siguiente, alguien no diga nada malo de la ganadora. Pero va en el contrato y tienes que saber que forma parte de tu trabajo. A mí, por ejemplo, cuando me estaban coronando la primera vez en mi ciudad, yo estaba escuchando “¡tongo, tongo!”. Es siempre pasa. Por eso asumí desde el principio no se puede gustar a todo el mundo.
-Decías que ganó María Reyes. ¿Qué relación tuviste con ella?
-Muy buena. Su padre odiaba estos concursos y recuerdo que le dieron veinticuatro horas para decidir si aceptaba ser Miss España. Yo rezaba para que dijera que no porque, si renunciaba, yo pasaba automáticamente de ser primera dama a ser Miss España (risas). María estudiaba Enfermería y ese año vivimos y trabajamos juntas en Madrid. Le costó bastante arrancar pero después mejoró muchísimo e hizo muchas cosas, e incluso desfiló en el extranjero. Siempre he pensado que María ganó Miss España porque, como se suele decir, era ‘un diamante en bruto’.
Representó a España en Miss Mundo 1995, que se celebró en Johannesburgo, donde era una de las favoritas de la prensa internacional hasta que durante uno de los ensayos se rompió el pie izquierdo. Aún así, continuó en Sudáfrica y desfiló con el pie escayolado.
Representó a España en Miss Mundo 1995, que se celebró en Johannesburgo, donde era una de las favoritas de la prensa internacional hasta que durante uno de los ensayos se rompió el pie izquierdo. Aún así, continuó en Sudáfrica y desfiló con el pie escayolado.
-Eso es. Fui a Sudáfrica en octubre de 1995, un mes antes de que se celebrara el concurso. La experiencia fue buenísima y nos entendimos todas a la perfección, y eso que cada una hablaba un idioma, tenía unas costumbres o una religión distinta. La convivencia fue fantástica y me lo pasé muy bien. Tuve la suerte de hacer amigas, con las aún hoy, sigo manteniendo contacto como la chica que en su día fue Miss Puerto Rico o Miss Venezuela, Jacqueline Aguilera, que fue la que ganó.
-¿Qué te pasó en el viaje de ida?
-Al final nada, pero hasta el último momento no encontré un billete de avión. Aquel año fue cuando el certamen de Miss España cambió de propietario y de María Calle pasó a ser de Andrés Cid. Entre medias de todo este lío se celebraba Miss Mundo. Entonces, yo llamé a Pepe Hidalgo, el director de Air Europa -que era la compañía aérea patrocinadora de Miss España-, para decirle que tenía que llevarme como fuera a Johannesburgo y él me dijo que lo único que podía ofrecerme era llevarme en un avión que iba a Sudáfrica con un ¡cargamento de sardinas! (risas). Le pregunté: “¿pero puedo ir sentada?”. “Sí, claro. Al lado del piloto!, me respondió. Aunque fuera así estaba feliz de volar hasta allí aunque llegara oliendo a anchoas… (risas). Al final, Pepe Hidalgo lo arregló y viajé, como todo el mundo, en un normal.
-¿Es verdad que te rompiste un pie durante la preparación del concurso?
-Sí, durante los ensayos. Y aunque me dieron la opción de volver a casa, yo me quedé. Recuerdo que los miembros de la delegación venezolana me dijeron que el director del concurso de Miss Venezuela, Osmel Sousa, preguntó quién era la española y ¡me hizo vudú! ¡Por lo visto era una de las doce favoritas! Nunca me creí lo del vudú, pero lo cierto es que pasé el primera corte y eso que con la pierna escayolada pensé que no tendría oportunidades.
-¿Los títulos te abrieron muchas puertas?
-Hice muchísimos desfiles y me invitaban a eventos todos los días. Fueron años de mucho trabajo pero, sobre todo, de muchos castings, porque aunque hubiera sido Miss Tenerife o Primera Dama de Miss España, la mayor parte de las veces había que pasarlos. Trabajé en Madrid, en Barcelona, en Milán y en Londres. Hacía desfiles, sesiones fotográficas y catálogos para grandes almacenes como El Corte Inglés, con el que firmé varios contratos. Y también trabajé en un programa musical de Antena 3 Canarias, tipo ‘Los Cuarenta Principales’, e hice otro programa en Canal Sureste, en El Ejido (Almería).
El futbolista Ángel de Juana 'Geli' y su mujer, la modelo Candela Rodríguez representaron la escena de 'Lo que el viento se llevó' en el suplemento 'Unas fiestas de película'. Foto: Daniel Pedriza
El futbolista Ángel de Juana ‘Geli’ y su mujer, la modelo Candela Rodríguez representaron la escena de ‘Lo que el viento se llevó’ en el suplemento ‘Unas fiestas de película’. Foto: Daniel Pedriza
-¿Cuándo pones freno a esa etapa tan movida?
-Cuando nació mi hijo Hugo. Hasta que cumplí los 31 años participé en todas las pasarelas de España. Recuerdo que aquellos fueron los mejores años de la moda gallega y desfilé en la pasarela ‘Pontus Veteris’ con la diseñadora María Mariño, que ya murió, y con Paloma Lago y Valeria Mazza como compañeras de pasarela. En esa época estaba empezando a salir con el que hoy es mi marido, Geli, que jugaba en el Celta de Vigo. Cuando nació mi hijo me bajé de la vorágine y ahora solo hago cosas que me apetecen ya sea por amistad o porque me llaman la atención, pero ahora me da mucha pereza estar de aquí para allá.
-Bueno, primero, trabajé para Adolfo Domínguez. Yo ya le conocía porque había desfilado para él y comencé a trabajar en la tienda de Santander. Pero nos fuimos un año porque mi marido fichó por el CF Extremadura y cuando regresamos a Santander me vinieron a buscar de Massimo Dutti, donde sigo trabajando. Estoy encantada con la empresa y con mis compañeros. Yo no quería estar parada, ni desvincularme de la moda, ni ser ama de casa y dedicarme a mis hijos en exclusiva. Lo digo con todos mis respetos para quien decide hacerlo, claro. Pero yo quería seguir trabajando y seguir moviéndome de alguna manera. Me gusta trabajar, me gusta mi trabajo y creo lo hago muy bien.
En mayo de 2015 y ya cumplidos los cuarenta años, Cande Rodríguez fue la encargada de cerrar el desfile del diseñador canario de alta costura Juan Carlos Armas, en la segunda edición de la pasarela ‘Costura España’, celebrada en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles de Madrid.
En mayo de 2015 y ya cumplidos los cuarenta años, Cande Rodríguez fue la encargada de cerrar el desfile del diseñador canario de alta costura Juan Carlos Armas, en la segunda edición de la pasarela ‘Costura España’, celebrada en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles de Madrid.
-Continúas muy vinculada con la moda canaria…
-Me siento súper querida en Tenerife y siempre me han apoyado mucho, aunque he vuelto a Canarias menos veces de las que me han llamado. No hay año en el que no me inviten de algún pueblo para ser miembro de un jurado, presentar una gala o desfilar. Pero, por distancia y por trabajo, es complicado ir siempre que me llaman. Creo que tengo mucha suerte, porque desfilar con cuarenta años en la pasarela de ‘Costura España’ (yo que comencé con quince años), casi ni me lo creo.
-¿Cuándo tienes previsto volver a tu tierra?
-Esta misma semana. El 1 de febrero me marcho para preparar la presentación del concurso ‘Mister Global España’, que se celebra el 5 de febrero en Tenerife. Lo presento con Alberto Castilla, que es un comunicador canario con mucha experiencia en galas y eventos. También es amigo y me siento muy arropada con él, porque yo no soy presentadora, ¡soy miss! (risas). Aún así, he presentado el concurso de Reina del Carnaval de Tenerife, las fiestas de julio del Puerto de la Cruz -donde se elige a la reina de las fiestas-, y he ido muchas veces como jurado de diferentes concursos. En el Puerto de la Cruz, mi cuidad, se celebra el concurso ‘Mascarita ponte tacón’ -del que he sido madrina-, que consiste en una especie de maratón en la que los chicos -solo pueden presentarse chicos- tienen que ir disfrazados de lo que quieran con tacones de 10 centímetros mínimo (risas). Es súper divertido, porque, imagínate, tienen que ir corriendo por las calles, que son de adoquines, y el primero que llega es el que gana.
Cuando fue Reina del Carnaval lució un impresionante traje de fantasía bautizado como ‘Diva’. Pesaba más de 70 kilos, medía 5 metros de altura y tenía una batería porque se encendía en el escenario.
Cuando fue Reina del Carnaval lució un impresionante traje de fantasía bautizado como ‘Diva’. Pesaba más de 70 kilos, medía 5 metros de altura y tenía una batería porque se encendía en el escenario.
-¿Qué título te ha aportado más satisfacción personal?
-A lo que tengo más cariño es al título de Reina del Carnaval, aunque al de Miss Tenerife lo saqué más provecho y me cundió mucho más -fui a Miss España, a Miss Mundo y despuñes trabajé muchísimo-. La verdad es que el título de Reina del Carnaval es muy valorado en mi tierra, aunque fuera tiene menos valor y no ganas nada. Eso sí, te tratan como a una reina, nunca mejor dicho. Ahora que se cuelga todo en las redes todavía me emociono y se me ponen los pelos de punta cuando veo el vídeo de mi coronación como Reina del Carnaval. No se me va a olvidar en la vida. Llevaba el número siete…
-En Canarias cuidan y miman mucho a las misses, ¿verdad?
-Ya lo creo y yo que compaginé lo dos títulos ni te cuento. Os cuento una anécdota divertida que me ocurrió varias veces en 1994, año en el que fui al tiempo Reina del Carnaval y Miss Tenerife. Me invitaban a todos los eventos y actos de la isla y al preguntar cuándo empezábamos, me decían: “Es que estamos esperando a la Miss Tenerife”. Y les decía: “Es que soy yo”, y respondían: “¡Ah! Pues entonces a la que estamos esperando es a la Reina del Carnaval”. Y yo decía: “Es que soy yo también”. (Risas) Recuerdo que en aquella época iba siempre perfecta y eso es lo que echo en falta en los certmámenes de ahora. Sé que todo cambia, pero es que íbamos impecables y la gente sabía perfectamente quién era la Reina del Carnaval o Miss Tenerife. Durante ese año, no puse pegas a nada y fui a todo –incluso visité a los preses en la cárcel-, porque estaba encantada de hacer lo que representaba el título.
-Llevas afincada casi veinte años en Santander. ¿Dónde está tu corazón?
-Siempre tiro para Tenerife y para Canarias, no te voy a engañar. De allí me gusta todo: la gente, el carácter, el clima… Pero aquí tengo mi vida, mi familia y mi trabajo. De Cantabria me gusta todo, no sólo Santander, y ya llevo más años fuera de Tenerife que en mi isla.
¿Crees que terminarás volviendo?
-No me importaría, pero ahora mismo no puedo porque aquí tengo mi vida y mi rutina. Ahora me compensa vivir en Santander. En el fondo podría vivir en cualquier lugar. El año que por el trabajo de mi marido vivimos en Almendralejo (Badajoz), estaba encantada. Mi madre siempre me dice que soy la oveja negra de Canarias. (Risas). La verdad es que me adapto muy bien y la verdad es que vivir en una isla siempre limita muchas cosas.
-¿Cómo ves Santander respecto a Tenerife en lo que a la moda se refiere?
Santander es una ciudad fantástica y muy cómoda para vivir, pero hay muy poca naturalidad. En mi barrio de Tenerife salgo a la calle con zapatillas de estar en casa, y aquí no se me ocurriría ni loca. Cuando llego a Canarias cambio el chip porque es otro rollo. En Santander se viste muy bien -mucho mejor que en Tenerife-, pero vamos todos iguales. Yo la primera. Aquí, la gente se viste para los demás y muy pocos van como les da la gana sin pensar en los demás.
Candela Rodríguez ha sido portada de revistas de moda, ha protagonizado campañas de publicidad y ha presentado actos como el casting del concurso Making Of, de El Diario Montañés.
Candela Rodríguez ha sido portada de revistas de moda, ha protagonizado campañas de publicidad y ha presentado actos como el casting del concurso Making Of, de El Diario Montañés.
-¿Qué le dirías a un joven de Santander que se quiera dedicar a la moda?
-Que hay que moverse, que hay que ir a ciudades como Madrid o Barcelona, que es donde está la pomada de la moda. Si vives en Santander o en Burgos y quieres dedicarte a ello, te vas unos meses y pruebas. Hay que tirar para adelante pero sin dejar de estudiar. Las cosas ya no son como en mi época, ahora en cualquier parte te piden más y me arrepiento de no haber seguido estudiando. Hice hasta COU (segundo de Bachillerato), y hablo inglés e italiano, porque he vivido fuera y es como mejor se aprende un idioma. Hay tiempo para todo y máxime hoy, que la gente tiene la oportunidad de estudiar fuera y compaginarlo con un trabajo de modelo. Lo bueno que tiene la moda es que puedes elegir cuándo trabajar y parar si, por ejemplo, tienes exámenes. Ahora, puedes organizarte perfectamente pero no te puedes quedarte en Santander para vivir el mundo de la moda.
Cande Rodríguez ha sido imagen de numerosas campañas publicitarias para distintas firmas de moda y belleza y ha desfilado en todas las pasarelas españolas de su época, así como en Londres y Milán.
Candela Rodríguez ha sido imagen de numerosas campañas publicitarias para distintas firmas de moda y belleza y ha desfilado en todas las pasarelas españolas de su época, así como en Londres y Milán.
-Si no hubieras sido modelo, ¿a qué te habría gustado dedicarte?
-A la hostelería. Me gusta mucho aunque sé que es muy dura porque mis padres han tenido siempre restaurantes y lo he mamado. Pero me gustaría montar un restaurante pequeñito y encargarme de la atención al cliente. En su momento, tuve la oportunidad y no me arriesgué, y no sé si en un futuro -cuando crezcan mis hijos-, terminaré haciéndolo.
-¿Cómo ven tus hijos tu trabajo?
-Mis hijos son 50% canarios 50% santanderinos (risas) y se compensan muy bien. Por su carácter, Hugo es más chicharrero Tenerife -pausado y tranquilo- y Claudia es más de Santander -más enérgica y acelerada-. Se ríen mucho cuando ven mis trabajos pero no les resulta extraño porque lo han vivido siempre, sobre todo Claudia, mi hija mayor que ya tiene 16 años. No me importaría que se dedicaran a la moda, aunque no veo que les guste tanto como a mí.
ande Rodríguez es una de las modelos habituales de los desfiles solidarios de nuestra región, como el celebrado en agosto del pasado año en la Universidad Pontificia de Comillas a favor de la asociación ‘Luchamos por la Vida’, que sirvió como marco para la presentación de ‘Colours’: la colección Primavera/Verano 2016 de la diseñadora cántabra Odette Álvarez. Fotografía: Javier Díaz.
La tinerfeña es una de las modelos habituales de los desfiles solidarios de Cantabria, como el celebrado en agosto del pasado año en la Universidad Pontificia de Comillas a favor de la Asociación ‘Luzchamos por la Vida’, que sirvió como marco para la presentación de ‘Colours’ de la diseñadora cántabra Odette Álvarez. Foto: Javier Día
-Si se quisieran presentar a un concurso de belleza, ¿qué les dirías?
-Me parecería fenomenal porque yo me he presentado a todo. Yo no veo ni a las mujeres ni a los hombres como un pedazo de carne por presentarse a un certamen de belleza. En esta vida, cada uno tiene unas cualidades y tiene que saber aprovecharlas. Eso sí, les obligaría a seguir estudiando, porque se puede hacer todo y ahora te piden mucho más que tener una cara bonita. Lo único que les pido es que estudien y que, hagan lo que hagan, lo hagan sin dañar a nadie. El tiempo y los años pasan, y lo que nos queda es que la gente nos quiera, sobre todo la gente de la toda la vida. Eso es lo más importante.
-¿Les das consejos relacionados con el mundo de la moda?
-Siempre explico tanto a mi hija como a sus amigas que en el mundo de la moda nada es lo que parece. Detrás de una foto hay mucho trabajo y las chicas de las revistas están retocadas con Photoshop. Intento transmitirles que no todo es real y que no deben dejarse impresionar por las fotos. Comer es muy imporante y no hacerlo te lleva a enfermar; y si enfermas, adiós a tus sueños.
-¿Cuidas mucho la alimentación?
-¿Cómo te cuidas la piel?
-Tengo la suerte de tener una buena genética. ¡Mi madre todavía no tiene ni una arruga! He empezado a cuidarme un poco más en los últimos años, y he encontrado unas cremas que me funcionan muy bien. Sé que debería empezar a cuidarme un poco más pero es que hasta ahora he sido muy afortunada.
-¿Cómo es tu estilo?
-Casual. Me maquillo para trabajar pero para mi vida diaria soy ‘muy de trote’. La moda actual me resulta muy cómoda, porque se ajusta bastante a mi personalidad, así que voy “arreglada, pero informal”. Con la moda de las ‘sneakers’ (zapatillas deportivas), me cuesta mucho ponerme tacón, aunque si voy a cenar, me los pongo. Intento ir a cada sitio como creo que se debe ir.
-¿Sigues los blogs?
-Estoy enganchadísima a todo tipo de blogs y sigo a varias blogueras, tanto españolas como internacionales. Últimamante me he enganchado a Cantabria DModa y en la tele me gusta ver los desfiles de firmas como Gucci, Armani o Dolce & Gabbana -que eran los míticos de mi época-.
-¿Usas las redes sociales? ¿Te parecen útiles?
-Sí porque te lo ponen todo mucho más fácil a la hora de seguir las tendencias. La mujer que hoy en día quiera vestir bien, puede hacerlo.
-¿Qué diseñador o diseñadora de Cantabria destacarías?
-Conozco a Odette Álvarez, de la firma ‘Teté by Odette’. He desfilado para ella y que creo que está muy bien posicionada. Sus prendas son muy especiales y favorecen mucho.
-¿Cómo es esta tinerfeña ya medio santanderina?
-¿Qué es para ti lo más importante en la vida?
-Lo más importante es la salud, con letras grandes. Para mí es vital ser feliz y no molestar a nadie, estar tranquila conmigo misma y poder dormir bien por las noches.
-¿Qué te preocupa?
-El día a día. Igual suena un poco ‘ñoño’ pero lucho por sacar a mis hijos adelante, porque está todo muy fastidiado. Lo que más preocupa es que sean felices. Y, profesionalmente, ojalá que pueda estar mucho más tiempo vinculada a la moda.
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