Eso si, el acto se vio arropado por concejales del gobierno y de la oposición y algún que otro asesor, el público no se acercaba a la cincuentena, lo que da una idea de la desolación.
El Carnaval de Telde, ha venido de más a menos, ante la indiferencia de del grupo de gobierno y la escasez de ideas del concejal de Festejos, que por desgracia le ha caído a esta ciudad en los últimos mandatos.
Fallos técnicos y un programa penoso, hacen de este un carnaval sin la necesaria participación ciudadana, lo que equivale al más estrepitoso de los fracasos.
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