La idea no es nueva. Ya lo hicieron las gemelas Sharon y Susan en Tú a Boston y yo a California (The Parent Trap), la archiversionada película dirigida en 1961 por David Swift e inspirada en la novela Das doppelte Lottchen. Las niñas se intercambian los papeles con un objetivo común, volver a unir a la familia. Esta idea colaborativa es la base de CouchSurfing, una sistema de trueque de alojamientos que en estos Carnavales puede ser la mejor opción para disfrutar de la fiesta hasta el límite a coste cero.

Esta iniciativa surgió hace algunos años entre surferos australianos y estadounidenses que, en busca de las mejores olas, idearon un sistema mediante el cual compartían entre ellos alojamiento y experiencias durante un tiempo determinado. La persona que aloja ofrece su sofá (couch en inglés) al invitado. La idea tuvo éxito y se fue convirtiendo en un proyecto más global. En 2003 Casey Fenton creó en San Francisco el sitio web www.couchsurfing.org, que se ha convertido en una plataforma internacional de viajeros en busca de un crecimiento cultural. La filosofía que persigue no se limita exclusivamente a un alojamiento gratuito, sino que el que hospeda tiene que compartir con el invitado un completo itinerario sobre el lugar donde vive.
Trasladado al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, esta iniciativa simbiótica permite a los carnavaleros de casta que no quieran perderse ninguno de los actos de la fiesta chicharrera ahorrarse gastos de transporte, quebraderos de cabeza con los aparcamientos, multas por conducir ebrio, gastos en hoteles o incluso dificultades para encontrar un lugar donde miccionar -a pesar de los baños públicos que coloque el Ayuntamiento-, compartiendo experiencias con un carnavalero que resida en el centro urbano de la ciudad.
La clave: estar como en casa. Con ello se evita gastar más dinero de lo necesario en las carnestolendas, máxime cuando la cuesta de enero y los gastos del disfraz y complementos han dejado nuestros bolsillos mermados.
Tradicional polémica
Desde hace varias décadas, las noches de Carnaval en Santa Cruz de Tenerife se convierten en una marabunta. Cientos de miles de personas llegadas desde diferentes puntos del Archipiélago, ataviadas con los más originales disfraces, alborotan las principales vías del denominado cuadrilátero de la Fiesta de la Máscara que, con el paso de los años, ha ido modificando su configuración paralelamente con la propia ciudad (instalación del tranvía, obras de la Plaza de España, la zona de Cabo Llanos). Sin embargo, hace ahora seis años, la denuncia de varias comunidades de vecinos contra los bailes en la calle y la polémica surgida posteriormente desveló que no a todos los chicharreros les gusta el Carnaval y que, para muchos, la comodidad de residir en el centro urbano puede llegar a convertirse en un infierno durante los actos nocturnos. El Parlamento de Canarias zanjó esta cuestión controvertida al aprobar por unanimidad en enero de 2007 una proposición de ley con el objeto de dejar en manos de los ayuntamientos la regulación a través de una ordenanza de las medidas relativas a la seguridad ciudadana y al derecho al descanso en las fiestas populares locales y en las declaradas de interés nacional e internacional.
Además, esta ley permite a los gobiernos municipales suspender la aplicación de la Ley del Ruido durante los días de celebración de los actos, al entenderse que es contraria al interés general.
Los vecinos denunciantes han tenido que aceptar a regañadientes esta resolución. Por ello, muchos optan por huir desde el viernes de Cabalgata hasta el Domingo de Piñata de su hogar y refugiarse, bien en casa de un amigo o en un hotel del Sur de Tenerife o cualquier otra isla dejando su casa vacía.
Solución interesante
Una interesante solución a este problema sería el intercambio de vacaciones. Este es un concepto que surgió en Europa hace cuatro décadas con una finalidad vacacional.
Sin embargo, si se lleva a cabo durante los Carnavales, este intercambio de vivienda, caravana, velero o apartamento permitiría a aquellos chicharreros que quieran desaparecer en Carnaval prestar su vivienda durante los días que dure la fiesta a algún amante de Don Carnal que resida lejos del área metropolitana.
Una de las principales ventajas del intercambio radica en el ahorro económico que supone no tener que alquilar un apartamento o habitación de hotel, particularmente aquellas familias con niños o personas dependientes a su cargo.
Solamente tendrán que pagarse los gastos de desplazamiento. Igualmente, en intercambios de larga distancia es frecuente ofrecer la disponibilidad de vehículos (choches, bicicletas, barcas, etcétera).
Por otra parte, el que se traslada al centro urbano, al meollo de la fiesta, tendrá la ventaja de que podrá reunir a su grupo de amigos en su “casa prestada” para poder llevar a cabo los preliminares del Carnaval: el ritual que conlleva el disfraz, incluido el maquillaje; y la preparación del líquido elemento que sirva para mejorar los ánimos en la fiesta. Una vez concluido, solo habrá que bajar a la calle y mezclarse con el ambiente carnavalero que cada noche inunda las principales vías de la capital.
Bien a través del alojamiento compartido (CouchSurfing) o mediante el sistema de intercambio de las viviendas, los apasionados y detractores del Carnaval tienen una oportunidad para conciliar posturas con un objetivo común: que siga la fiesta.

¿Cómo funciona?
Alojamiento compartido: El usuario de la web CouchSurfing debe rellenar un perfil en el que debe incluir el máximo de información útil sobre sí mismo y el lugar donde reside a la comunidad de couchsurfers.
Intercambio. Para el sistema de intercambio existen diferentes webs con diversos sistemas de oferta. En todo caso, se reduce fotografiar tu casa, describir bien la zona en la que vives (aunque también puedes intercambiar tu segunda vivienda) y establecer unas normas de uso.
Gestión. Para ambos procedimientos existe un sistema de gestión de las solicitudes a través intercambio de correos electrónicos entre usuarios, así como otros pequeños detalles.
Recomendaciones. Los que han utilizado este sistema recomiendan leer con detenimiento los perfiles y acompañar los correos electrónicos con contactos telefónicos o por videoconferencia.
Seguridad. La ley que regula el intercambio es la de la confianza mutua y la discreción por parte de los hospedados.

Nana García / Viktor Berthelius