El carnaval está «aportando un gran valor extra» al destino canario, aunque su influencia directa a la hora de decidir unas vacaciones en las Islas es «muy difícil de cuantificar», admiten los hoteleros. Mucho más medibles, insiste la sectorial turística, son los efectos de las carnestolendas en las capitales canarias, donde el sector coincide en el alto porcentaje de visitantes atraídos por las fiestas.
Pero más allá de esta valoración, las estadísticas oficiales moderan al menos su influencia en el volumen de clientes de los hoteles y apartamentos en las principales urbes del Archipiélago. En 2016, los carnavales en la capital grancanaria se desarrollaron sobre todo en febrero –entre el 29 de enero y el 21 de febrero–, y los hoteles de este municipio registraron en este mes un nada desdeñable 86,8% de ocupación media por habitaciones, lo que supuso 1,3 puntos porcentuales más respecto a enero (85,5%); y ya en marzo, sin carnavales, en la capital grancanaria la ocupación hotelera media se mantuvo en el 83,6%, casi dos puntos menos que en febrero, pese a que en 2016, la Semana Santa cayó en el tercer mes del año, según los datos del Instituto Canario de Estadística (Istac).