
Que una institución logre resistir los cambios de la sociedad y los vaivenes de la historia y cumplir 100 años es un mérito. Por ello, el Orfeón La Paz de La Laguna se ha convertido en un ejemplo de cómo la música es intemporal y supera todas las barreras. Ese coro, que nació de la mano de un grupo de aficionados que se reunían y disfrutaban de la música, ha ido evolucionando hasta convertirse en un referente musical no solo de la Isla, sino de todo el Archipiélago y más allá de las fronteras canarias, y el pasado viernes, 2 de febrero, conmemoró el centenario de su fundación.
Fue el 2 de febrero de 1918 cuando este grupo de aficionados decidió actuar, dirigido por su primer director, Fernando Rodríguez, en la misa del día de la patrona de Canarias en la catedral y en la parroquia de La Concepción de La Laguna. Esta primera actuación resultó un rotundo éxito y el coro empezó a ser convocado desde diferentes localidades de la Isla para actuar.
El grupo comenzó sus ensayos en la casa de Fermín Cedrés y, posteriormente, se trasladó a un salón de la Alhóndiga, cedido por el Ayuntamiento, en el que el coro fue bautizado con el nombre de la Paz, ya que coincidía con la finalización de la Primera Guerra Mundial y con el deseo de que no se produjese otro barbarie semejante y se cantase al silencio de las armas, según detallan desde el Orfeón.