Francis Trujillo (Santa Cruz de Tenerife, 1968) es hijo de artistas anónimos. Tanta tradición a la música había en casa que sus padres “se lanzaban puntas” con puntos cubano, “tipo murguero”. Ya su abuelo cantaba Lo Divino en Valle de Guerra, aunque su devoción es el Carnaval, “un mundo de artistas”. Se define “músico de oído”, como sus hermanos, uno en Bambones. Su primera murga, Los Diablos, fue una formación callejera de la vía Monteverde: iba a Miraflores a interpretar canciones pícaras y pasaba el sombrero. Precisamente allí ensayaban Rebeldes, murguita que ahora dirigirá. Su primera infantil “federada” fue Afilapapas Desamparados, con maestro Gangeu. Luego, Ni Pico-Ni Corto, Chinchosos, Triqui-Traques, Desbocados... sin olvidar su sello musical en Ni Picas-Ni Cortas, con Juan Díaz y Cristo Casas, Las Que Faltaban, Tras Con Tras, Triquikonas... “Empecé vendiendo cancioneros, como marcaba la tradición”. Fuera del Carnaval, ha hecho historia en la canción con Soul Sanet.Para 2018, deja Triqui y ficha por Trabas, a la que agradece su confianza y apoyo, y se dedicará a la infantil Rebeldes.
¿Dónde ha pasado sus mejores años murgueros?
En Triqui-Traques, porque fue donde viví más años (desde 1995 y en una segunda etapa desde 2014). Esta vez me voy con un pesar, aunque me invitaron a quedarme. Es como si mi mujer me deja y me dice que siga viviendo allí, sabiendo yo que se acuesta con otro en mi casa.