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viernes, 20 de febrero de 2015

Ashotel denuncia el ´grave daño´ que ha sufrido la imagen de Los Indianos

La Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro (Ashotel) advierte del "grave daño" que directos "erróneos", como el emitido el pasado lunes por Cuatro sobre Los Indianos desde Gran Canaria, hacen a la imagen de marca de La Palma.

Ashotel se suma así a las críticas generalizadas vertidas por buena parte de la sociedad palmera y canaria, después de que la cadena nacional conectara en directo con la capital grancanaria, donde se celebra una "imitación nada fiel" de Los Indianos, coincidiendo con la auténtica fiesta originaria de la isla de La Palma.

El vicepresidente de la Asociación Hotelera en La Palma, Álvaro de la Bárcena, considera que este tipo de informaciones lastran directamente la imagen de marca, confundiendo a turistas y al público en general, y suponen un obstáculo a esta seña de identidad palmera, una fiesta que permite posicionar turísticamente la Isla no solo en el mercado nacional, sino también internacional.

martes, 12 de febrero de 2013

Una polvareda en dos tiempos

El Carnaval Tradicional, los indianos de toda la vida, camina con un motor de dos tiempos. En el primer tiempo, el de la hora oficial y la Banda de Agaete, se aglomeran en el polvódromo del Guiniguada - estrenado con éxito el año pasado - miles de adolescentes, y algún changa, vaciando tarros de polvos talco a diestro y siniestro. En el segundo tiempo, varios cientos de mascaritas vestidas de blanco impoluto, algunas con mucha clase, se echan a las calles de Triana una vez que a los imberbes se les ha acabado el polvo y las ganas de molestar.
Carnaval de los Indianos en Vegueta

Aunque el fenómeno no es muy nuevo, se pudo observar anoche con bastante claridad en una calle Triana llena de policías para evitar los polvos furtivos junto al comercio. Si entre las 19.00 y las 20.00, hora oficial para el comienzo del pasacalles en el Guiniguada, no dejaban de pasar por la Calle Mayor cientos de adolescentes armados de tarros de polvo, entre las 21.00 y las 22.00 se registraba un trasiego muy parecido de adultos que, con la esperanza de no encontrarse con los cuatro jinetes del apocalipsis del talco, se dirigían a los bares de Triana, la plazoleta de Cairasco y Vegueta.


Algo menos de 5.000 personas participaron directamente en la polvareda oficial, que partió a las 20.00 de las inmediaciones del Teatro Pérez Galdós precedida de la Banda de Agaete. La Policía Local, sin embargo, contabilizó a 9.000 participantes, contando, sin duda, a las personas que iban llegando a Triana e inmediaciones para participar de la otra fiesta, la de las copas con los amigos junto a las barras instaladas en la calle, pero nunca para meterse en la nube de polvo. La nube, en la que predominaban los adolescentes dio tres vueltas al circuito del Guiniguada y a las 21.30 se dio por finalizada tras acabar la música. Muchos de esos jovencitos se quedaron allí mismos atraídos por la música, a veces latina a veces estridente, de la carroza anunciadora.


"Hay demasiados chiquillajes, mejor esperamos que se vayan y ya iremos", aseguraba Felisa, una mujer de mediana edad perfectamente vestida de blanco indiano junto a la puerta del Gabinete Literario. Desde allí, y en dirección a la calle Muro, sólo se observaba una nube de polvo que ocupaba todo el Guiniguada.


"Se ha desmadrado un poco, si no hubiera tanto chiquillo sería más agradable", lamentaba también Lidia, sentada en un banco de la calle Triana poco después de las 20.00. "Antes se pasaba mejor porque venía menos gente y no venían todos estos chiquillajes", agrega Pepa, a su lado. "Son jóvenes y la juventud es así", añade, comprensiva, Yolanda. Las tres van vestidas de elegantes mujeres indianas también de blanco y con encajes de alta calidad. Junto a ellas pasaba en ese mismo momento cinco chicas que no aparentan más de 16 años. Su atuendo es bastante menos elaborado que el de las tres señoras sentadas en Triana, más informal: pantalón muy muy corto, camiseta blanca y cholas.


"Los indianos no son esto, esto es un desprestigio para la fiesta de La Palma pero sobre todo para esta Isla", se quejaba amargamente otra participante de mediana edad junto a la nube de polvo que no quiso identificarse, "si a todos estos chiquillos les quitas el tarro de polvo y les das una rama, harían exactamente lo mismo, y eso no es la fiesta de los indianos". "Yo he estado 12 años en los indianos de La Palma y esto no tiene nada que ver", aseguraba Elías, un jubilado, viendo la nube de polvo desde la distancia, "a mi me gusta reírme, vacilar y bailar con los indianos pero aquí es más chabacano".


Más participativos estaban Elisa, Juanma y Thornsten, llenos de talco hasta las cejas. "Nos metimos al principio de empezar el pasacalle pero estamos asfixiados", reconoce Juanma, con una cervecita en la mano, "por eso estamos bebiendo algo, para recuperar el aliento". "Yo había venido hace años y ahora veo mucha gente muy joven y muy alocada, no me convence", añade Elisa, que ronda la treintena. "Además el recorrido este en círculo es muy soso", apostilla su amigo de origen alemán en referencia al polvódromo. "Aquí estaremos media hora más y luego nos vamos al Náutico, no nos vamos a quedar por Triana, allí lo pasamos mejor y ya se nos caerá el polvo por el camino", ríe Juanma mientras da un último trago a la cerveza.


Más confiados en que la gente se iba a animar tarde o temprano, todos los bares del entorno del Guiniguada, ya sea en el margen de Triana o en el de Vegueta, tenían anoche sus barras instaladas en la calle para servir copas a los indianos más adultos, los que no se metieron en la nube pero que son los que, a fin de cuentas, pagan por las copas. La zona más animada según iba disipándose la polvareda era la plazoleta de Cairasco, donde cientos de mascaritas impolutas bebían en la calle ante la presencia de los policías que controlaban que el polvo no se desmadrase. Algunos aprovechaban para sacar desde allí mismo una foto espectral de la Catedral envuelta entre las tinieblas del talco.


Los bares no fueron los únicos que hicieron caja anoche. Alguna farmacia y varios locales pusieron ayer a la venta tarros y tarros de polvos talco para aquellos rezagados que no querían ir desarmados.
LaProvincia-DiariodeLasPalmasRaúl Gil

La Palma se disfraza de Cuba


El Lunes de Carnaval, Santa Cruz de La Palma se tiñe de blanco. Es el color del talco y el que visten los miles de carnavaleros que cada año se convierten en indianos. Más de 60.000 personas se congregaron en el casco de la capital palmera para rememorar los estrechos lazos entre Cuba y la Isla bonita, que se ponen de manifiesto con los sones de guarachas y guajiras, la gastronomía, el ron de caña y la vestimenta.
Los alojamientos de toda la zona están llenos desde hace meses y resultaba prácticamente imposible encontrar un billete para la isla, ya sea en avión o en barco, según la información facilitada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.

El elemento más característico y llamativo de Los Indianos es el lanzamiento de polvos de talco, representación que constituye una parodia de los emigrantes que en el pasado siglo regresaban a Canarias después de haber hecho fortuna en Cuba. Para este año, el Ayuntamiento capitalino ha repartido 5.000 botes de talco, que los indianos se lanzan y con los que tiñen todo el ambiente de blanco.

La jornada arrancó por la mañana en la céntrica plaza de España con reparto de sangría y mojitos a cargo de la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y la presencia de trapiches de caña dulce y música en numerosos puntos de la ciudad. Al mediodía se escenificó la parodia de La Espera, con la llegada del cónsul de Cuba y su recibimiento por el Gobernador de la Isla (encarnados por los actores Quique Santacruz y Antonio Abdo, respectivamente).

A continuación se procedió a "rebautizar" la Plaza de España como Plaza de La Habana, con la colocación de una placa que lució durante toda esta jornada, y se leyó la misiva que anuncia la llegada de uno de los personajes más esperados: la Negra Tomasa.

Este personaje, encarnado por Víctor Molina, personifica la alegría, el descaro y el buen humor que caracteriza a Los Indianos y ha sido recibida con todos los honores en el puerto de Santa Cruz de La Palma por el alcalde, Sergio Matos, y los concejales de la corporación. Por la tarde la fanfarria cubana Batarama abrió el desfile de Los Indianos desde la plaza de la Constitución, calle Real arriba hasta la Alameda.
La música cubana (en la jornada se procura que no haya batucadas ni otros ritmos musicales) estuvo presente a lo largo de todo el día en diferentes puntos de la ciudad, para terminar con la gran verbena de Los Indianos. Con motivo de esta jornada, el alcalde de Santa Cruz de La Palma ha hecho público el tradicional Bando del Día del Desembarco de los Indianos, en el que se invita a la población y a las personas que visitan la ciudad en esta jornada "a disfrutar del júbilo de una fiesta con aroma a Caribe".
La Opinión de Tenerife

viernes, 17 de febrero de 2012

El rally de los polvos de talco

El Ayuntamiento ha diseñado un nuevo recorrido circular a través de la carretera de subida a Tafira y que de paso evita pisar cualquier calle de Triana o Vegueta. Otra cosa será lo que cada uno haga cuando acabe la comitiva oficial con sus polvos.

El Ayuntamiento no sólo ha querido cambiar la ubicación y el recorrido de la fiesta de los indianos sino también su raíz para poder recuperar sus orígenes de fiesta tranquila entre un grupo de amigos con ganas de pasarlo bien y respetuosos con los que no están de fiesta. Para ello se ha desterrado la música dance, house, pop o cualquiera otra compuesta después de los años 60 del siglo pasado. La música oficial del evento, además de la de la Banda de Agaete, la pondrán dos grupos Son de Tela y Monte Adentro, especialistas en sones cubanos, congas y ritmos guajiros.

Pero antes de bailar, la música cubana habrá que correr por el circuito diseñado por el Ayuntamiento, el Montmeló de los polvos. Para preparar el terreno, la Policía Local cerrará al tráfico la carretera del Centro, tanto de subida como de bajada de Tafira, a partir de las 18.00. Los cortes se ubicarán a la altura del teatro Pérez Galdós y del Pambaso. También se cortarán las calles que lo atraviesan, como Mendizábal, Obispo Codina o Muro.

La jarana del polvo comenzará oficialmente a las 20.00 con la Banda de Agaete desde la carretera del Centro a la altura de Lentini con Triana, junto al Teatro. A partir de ahí comienza un circuito de dos horas que llevará a la comitiva a recorrer toda la calzada hasta la altura del callejón de San Justo, doblar, bajar hasta la altura de Mendizábal y vuelta a empezar. Como dirían los viejos, "entre el Puentepiedra y el Puentepalo".

Para las 22.00 se echará el último polvo, oficialmente, y la Banda de Agaete dejará paso a los dos grupos de sones cubanos que actuarán sobre el escenario móvil en el que se va a convertir la carroza anunciadora, estratégicamente aparcada en la mediana de las dos calzadas a la altura de San Justo. Las dos bandas ofrecerán sendos conciertos de dos horas cada uno a los que sobrevivan a la polvajera para bailar calmaditos. El que quiera chunda, chunda, tendrá que emigrar. Y los que quieran echarse una copa, eso sí, tendrán que darse un pateo hasta los bares más cercanos, en Vegueta o en la plaza de Las Ranas, ya que no se van a instalar ventorrillos. Para los que no puedan aguantar más de tres cervezas en sus vejigas, se instalarán baños químicos en las dos calzadas.

Seguridad

La Policía Local ha previsto un dispositivo de una veintena de agentes -entre ellos varios GOIA- para controlar la fiesta y que los chiquillajes de todos los años no hagan de las suyas fuera del recorrido previsto. "Prohibido echar polvos fuera del tiesto". También se darán órdenes a los polis para que controlen, de la mejor manera posible aunque se descartan los registros preventivos, el uso de polvos talco y no de cemento, escayola o harina para hacer queques.

Todo está preparado. Ya sólo queda que el Cabildo de La Palma no se queje porque no le gusta el recorrido elegido este año.
LaProvincia-DiariodeLasPalmas Raúl Gil