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lunes, 30 de abril de 2018

La faena sin fin de la Plaza de Toros

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Pase lo que pase en el futuro, la historia de Santa Cruz estará siempre ligada a la de su plaza de toros, un recinto que cumple mañana 125 años desde que fue inaugurado, el 30 de abril de 1893.
Lejos queda ya la faena con la que Luis Mazzantini y Antonio Moreno "Lagartijillo" iniciaron una frenética actividad que se prolongaría durante décadas. Con cierta importancia, hasta 1984. Lidiaron, en ese entonces, astados de la ganadería Benjumea.

En realidad, la plaza de Santa Cruz fue la continuación de una pasión que se había hecho realidad unos cuantos kilómetros más arriba, en el municipio de La Laguna, en concreto en el barrio de San Juan. Allí, la afición por los toros que reinaba en las Islas había cristalizado en una vieja plaza de madera.

La de la capital, sin embargo, superó esas expectativas. La sociedad, que se denominó "La Tinerfeña", diseñó un recinto moderno, con capacidad para casi 7.000 personas. Como curiosidad, las obras se adjudicaron por 105.558 pesetas. El proyecto fue del arquitecto municipal, recién llegado a la Isla, Antonio Pintor. 

De la importancia que, durante años, adquirió el coso taurino de las Ramblas, quedan los nombres de los toreros que pisaron su arena. Entre los más destacados figuran "Joselito", Fernando Gómez "El Gallo", Pascual Bueno "El Mejicano", los hermanos Dominguín, Miguel Báez "Litri", Palomo Linares, "El Cordobés" o el tinerfeño Avelino Rivero "Pedrucho de Canarias" -fallecido en 2005-.
Fueron años de esplendor, y también de reveses. El más importante ocurrió en 1924, cuando la plaza fue destruida parcialmente por un incendio. Sucedió el 1 de mayo de ese año y, según distintos documentos en los que se ha descrito el incidente, se supone que fue una colilla mal apagada la que generó el fuego, que comenzó por la enfermería. En la plaza se celebraba el baile de magos.

martes, 27 de septiembre de 2016

Plaza de Toros y su Carnaval

Hoy en día cuando echamos la vista atrás y vemos en lo que se ha convertido nos damos cuenta de la gran pérdida para el Carnaval se produce con el deterioro de este emblemático edificio. Que el paso del tiempo hace que nos olvidemos de la importancia que tuvo en nuestra fiesta. Fue el primer gran salto a nivel mundial del  Carnaval capitalino, tras salir del Teatro Guimerá que era un lugar muy acogedor para el comienzo de un Carnaval que estaba prohibido por el Gobierno de la época y que se tuvo que refugiar con el sobrenombre de “Fiestas de Invierno”. El Carnaval de Tenerife  ya en la época de los ochenta necesitaba explosionar y busca esa nueva ubicación en Santa Cruz, siendo escogida la Plaza de Toros como eje de las carnestolendas chicharreras.

Con este cambio de lugar, no solo fue eso, sino que los concursos recobraron  un esplendor con el aumento significativo del aforo en ellos y las Galas de la Reina se convierten en actos sociales que paralizan por completo la vida de la ciudad. En esta época las murgas adultas recobran una importancia que no se les había atribuido con anterioridad, con llenos absolutos para escuchar sus críticas y delirantes canciones.

domingo, 18 de octubre de 2015

Carnaval en lugar de toros

Estado ruinoso en el que se encuentra el edificio en la actualidad
Mucho se ha hablado y prometido a lo largo de los años sobre la construcción de un museo del Carnaval en Santa Cruz para honrar a la que se han convertido en la fiesta más emblemática de la capital chicharrera. Precisamente, la arquitecta Lara Juliá Pajuelo realizó el pasado curso su trabajo de fin de carrera en Sevilla sobre la construcción de un espacio de estas características en la Plaza de Toros chicharrera. La propuesta se ha quedado por ahora en un simple trabajo de la carrera pero lo cierto es que ha encantado a profesores y vecinos.

Cuando Lara Juliá Pajuelo comenzó a pensar en su trabajo de fin de grado, hace cerca de un año, lo primero que tuvo claro es que quería que la propuesta fuera beneficiosa para Santa Cruz de Tenerife. "La mayoría de los alumnos de Arquitectura, aunque no estén estudiando en su ciudad de origen, hacen proyectos pensado en ella, así que yo tenía claro que también iba a trabajar de ese modo", explica la santacrucera.

Tras algunas semanas pensando, decidió trabajar sobre la Plaza de Toros, ubicada en la Rambla de Santa Cruz y que se está cayendo presa del abandono. Después de aquello, sus pensamientos fueron encaminándose cada vez más hacia la idea de hacer algo relacionado con el Carnaval. Y así surgió el proyecto de este museo.

miércoles, 10 de junio de 2015

El mejor escenario de la historia

Aunque en estos últimos años sigue latente el debate del escenario , ya que, existen partidarios y detractores de la pantalla led; por un lado los partidarios se apoyan en el bajo coste y las posibilidades tecnológicas que ofrecen; mientras los detractores argumentan que el brillo del escenario resta vistosidad a las fantasías, el poco ambiente carnavalero que ofrece,.... Nosotros vamos a  hacer una retrospectiva hacia los escenarios de la historia del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Durante la primera época del Carnaval, tanto en el Teatro Guimerá no permitía grandes elementos, más bien al contrario, buscan pequeñas pinceladas alusivas a la fiesta. El escenario de la Plaza de Toros, al ser circular era todavía más complicado a la hora de ambientar esta ubicación, pero se solventó como una gigantesca corona en la parte superior del mismo, que acompañada de iluminación daba ese toque  festivo.

Fue la Plaza España, la generó el boom en este apartado. ¿Quién no se acuerda del primer escenario del Carnaval 1989 en la Plaza de España?, esas dos esfinges a cada lado de la plataforma central, o esas puertas con todo lujo de detalles. Pero quizás no haya otro escenario que le haga competencia al de Egipto, pero si ha existido diferentes elementos que si  son merecedores de una distinción. Como fueron el “Super Chicha”, que se erigió como motivo central del escenario de 1999, dedicado al “Mundo del Comic” y que durante tanto años se situó en el techo del Mercado del Barrio de La Salud (aunque el tiempo pasó factura por él y por la estructura del edificio, y acabó quitándose) . Los grandes galeones que a cada lado, cerraban un escenario dedicado a “Los Piratas” en el año 2000. Los motivos futuristas, como fueron en el Carnaval dedicado al “Espacio” en 1991.

domingo, 12 de octubre de 2014

Mónica Raquel Estévez, Reina del Carnaval de Santa Cruz 1987: "Mi Fantasía fue totalmente atemporal"

Mónica Raquel, con su fantasía "Tajaraste" Reina 1987
Corría el año 1987, cuando en un escenario que llevaba poco siendo el epicentro del Carnaval, la Plaza de Toros, sale al escenario una fantasía que revolucionó el diseño que hasta ese momento había vivido en el Carnaval.

La candidata una joven Mónica Raquel Estévez, que con su fantasía "Tajaraste" , diseño de Leo Marínez.

Diseño que iba a quedar grabada en la retina de los carnavaleros, y también el desparpajo de su candidata sobre el escenario.

¿Se considera carnavalera?
Sí hasta la médula , me viene de familia y siempre tuve la suerte de vivir rodeada de grandes maestros carnavaleros.

domingo, 22 de enero de 2012

La primera edición con proyección internacional


Las candidatas a Reina del Carnaval de la Tercera Edad de Santa Cruz de Tenerife 2012 son tres y ya tienen cada una su diseñador. Así lo afirmó Juan Carlos Armas, director de las Galas del Carnaval chicharrero.

1985
aquel Carnaval de…


Juan Viñas

Juan Viñas es al Carnaval lo mismo que la plaza de España, el callejón del Corinto o el templete de la plaza del Príncipe. Artífice del Carnaval moderno, padre gestador de ideas y novedades que le dieron a esta fiesta una nueva dimensión, Viñas duda al elegir un Carnaval en concreto porque fueron “muchas, muchísimas” las fiestas que vivió intensamente y son cientos las anécdotas que podría contar de cada una de ellos. Pero finalmente se decanta por 1985; el año en el que contrató a José Tamayo. Un hombre de trayectoria internacional “que le dio una proyección extaordinaria a la Gala”. “Era un hombre conocido en todo el mundo, en España, en América, en Europa y fue como si nos contagiara porque ese año, la Gala se convirtió en algo enorme”. La contratación de un director de la talla de Tamayo surgió, recuerda Viñas, de una idea de Isabel Coello que se la comentó a la entonces concejal de Fiestas, Ana Oramas, y “sin mucha confianza en lograrlo, hicimos unas llamadas y, al final, todo salió”. Con Tamayo fue Juan Viñas a ver varias posibles localizaciones para la Gala “porque en el Guimerá ya no cabíamos; las reinas no pasaban por los pasillos y ya hasta la Recova Vieja que usábamos como camerino, se nos hacía pequeña”. De hecho, “desde hacía un par de años, las reinas tenían que entrar por detrás porque si no era imposible y teníamos claro que allí no podíamos seguir”. Por eso fueron a ver el parque La Granja “que no le disgustó a Tamayo para hacer la Gala”, a la plaza de España, la Candelaria, al parque Don Quijote… “hasta que vio la plaza de Toros y no tuvo ninguna duda de que tendría que ser allí”. En lo que se refiere a la Gala y su organización, Viñas recuerda que Tamayo “estaba hasta el último momento sacando cosas de su chistera” y eso le daba a sus galas un componente de frescura y de sorpresa “enorme”. Apunta también Viñas que Tamayo llegó a la Isla con un equipo de profesionales “de primera categoría” puesto que, solo por poner un ejemplo, su escenógrafo era Gil Parrondo, un hombre con dos Oscar en su carrera, por lo que “acumulaban mucha experiencia a lo que se suma que entendieron desde el principio no solo lo que era la Gala y cómo la quería el pueblo de Tenerife sino cómo darle una nueva proyección sin perder su esencia”. El primer Carnaval de Tamayo fue, sin duda, el primer Carnaval que hizo darse cuenta a los chicharreros de que esta fiesta podía ser un referente internacional.
Juan Viñas es al Carnaval lo mismo que la plaza de España, el callejón del Corinto o el templete de la plaza del Príncipe. Artífice del Carnaval moderno, padre gestador de ideas y novedades que le dieron a esta fiesta una nueva dimensión, Viñas duda al elegir un Carnaval en concreto porque fueron “muchas, muchísimas” las fiestas que vivió intensamente y son cientos las anécdotas que podría contar de cada una de ellos. Pero finalmente se decanta por 1985; el año en el que contrató a José Tamayo. Un hombre de trayectoria internacional “que le dio una proyección extaordinaria a la Gala”. “Era un hombre conocido en todo el mundo, en España, en América, en Europa y fue como si nos contagiara porque ese año, la Gala se convirtió en algo enorme”. La contratación de un director de la talla de Tamayo surgió, recuerda Viñas, de una idea de Isabel Coello que se la comentó a la entonces concejal de Fiestas, Ana Oramas, y “sin mucha confianza en lograrlo, hicimos unas llamadas y, al final, todo salió”. Con Tamayo fue Juan Viñas a ver varias posibles localizaciones para la Gala “porque en el Guimerá ya no cabíamos; las reinas no pasaban por los pasillos y ya hasta la Recova Vieja que usábamos como camerino, se nos hacía pequeña”. De hecho, “desde hacía un par de años, las reinas tenían que entrar por detrás porque si no era imposible y teníamos claro que allí no podíamos seguir”. Por eso fueron a ver el parque La Granja “que no le disgustó a Tamayo para hacer la Gala”, a la plaza de España, la Candelaria, al parque Don Quijote… “hasta que vio la plaza de Toros y no tuvo ninguna duda de que tendría que ser allí”. En lo que se refiere a la Gala y su organización, Viñas recuerda que Tamayo “estaba hasta el último momento sacando cosas de su chistera” y eso le daba a sus galas un componente de frescura y de sorpresa “enorme”. Apunta también Viñas que Tamayo llegó a la Isla con un equipo de profesionales “de primera categoría” puesto que, solo por poner un ejemplo, su escenógrafo era Gil Parrondo, un hombre con dos Oscar en su carrera, por lo que “acumulaban mucha experiencia a lo que se suma que entendieron desde el principio no solo lo que era la Gala y cómo la quería el pueblo de Tenerife sino cómo darle una nueva proyección sin perder su esencia”. El primer Carnaval de Tamayo fue, sin duda, el primer Carnaval que hizo darse cuenta a los chicharreros de que esta fiesta podía ser un referente internacional.


La gala de la plaza de Toros

Fue el primer Carnaval de Tamayo y el salto a la Plaza de Toros. El año en el que la polémica no estuvo en la duración de la ceremonia ni en los trajes de las reinas sino en el supuesto codazo que el alcalde, Manuel Hermoso, le dio a un cámara de Televisión Española. Los Singuangos se hicieron nuevamente con el primer premio del concurso de murgas e incorporaron, por primera vez, el show que acabó por convertir la final en todo un espectáculo. Los Tamanacos ganaron el Armonía y Ritmo.

Diario de Avisos