Santa Cruz de Tenerife despidió ayer la Piñata del Carnaval con el tradicional concurso de coches antiguos, que este año, en su 50 aniversario, tuvo un recorrido mayor -casi toda las ramblas, San Sebastián, Méndez Núñez y avenida de Anaga- y una gran asistencia de público en todo el recorrido, para apreciar auténticas joyas del automovilismo canario y nacional.Cincuenta años que cumple el concurso, los mismos que el Club de Automóviles Antiguos de Tenerife, que dirige Abel Febles, un apasionado de los coches desde muy pequeño hasta que se convirtió casi en una manera de vivir, tras recibir en herencia varios automóviles y rescatar del olvido otros muchos hasta acumular, entre antiguos y clásicos, una quincena de modelos casi exclusivos, como el Overland que condujo ayer con su mujer.
Junto al presidente del club, algo más de un centenar de personas se montaron en las 51 viejas reliquias del automovilismo, vestidos de la época-entre años 20 y años 30- cuando en Tenerife la importación de vehículos de Inglaterra y Estados Unidos, por un particular arancel, nos permitía motorizarnos mucho antes incluso que la Isla estuviera conectada por carreteras.
Por el asfalto santacrucero pudimos ver un Bentley deportivo del 1935 que participó en las 24 Horas de Le Mans, auténtica atracción este año del concurso, valorado en un millón y medio de euros. Su propietario, Darío Domínguez Medina, es otro fanático de estas joyas, pues tiene en Las Palmas nada menos que 14 modelos Rolls Royce y otros dos Bentley más.


