El buen rollito
Tras el resultado de las elecciones municipales de mayo, en las que Bermúdez consiguió mayoría absoluta y conformar nuevo gobierno esta vez con los populares, el alcalde ha tomado el mando de la fiesta y se ha empeñado en convertirla en una herramienta de promoción internacional en beneficio de la ciudad y de Canarias, pero sobre todo pensando en dar el lugar que le corresponde a los que fabrican con esfuerzo y sacrificio nuestro Carnaval: murgueros, comparseros, diseñadores, costureras, candidatas, reinas, grupos coreográficos, agrupaciones musicales, rondallas y todo lo que se menea en esta fiesta. Bermúdez, que de tonto no tiene un pelo y sabedor de la importancia de que tanto esfuerzo materializado en espectáculo y calle se vea fuera, decidió sentar en una misma mesa a los responsables de las dos televisiones públicas que pagamos los canarios: Álvarez por la Española y Negrín por la Canaria, y pedirles que se unieran, como hicieron en La Bajada de La Virgen de Las Nieves en La Palma, en Candelaria por el Día de la Patrona o el Pino en Gran Canaria, en pro de nuestra fiesta. Santi y Domingo le expresaron a Bermúdez su compromiso de estar juntos. Hasta el punto de que Negrín aportó ideas maravillosas, prometiendo implicación plena, amparándose en el discurso de que éste era un tiempo nuevo y que en esto había que ir de la mano olvidando tiempos pasados que nunca fueron buenos (a lo que está saliendo de los juzgados me remito) y que ni de coña pensaba repetir los pasos equivocados de su antecesor. Por su parte, Álvarez prometió mover Roma con Santiago hasta el punto de sacarle a los mandamases del ente público nacional, que a veces parecen miembros de la cofradía del puño (cuando se trata de gastar perras), el compromiso de mandar desde Barcelona la Unidad Móvil HD para la realización de la Gala de la Reina (el simple hecho de colocar por fuera del Recinto Ferial ese bicho tecnológico es todo un espectáculo).



