En el pleno del Ayuntamiento de la capital celebrado el pasado 25 de enero, el concejal de Servicios Públicos, el nacionalista Dámaso Arteaga, advirtió de que este año se intensificarán las inspecciones en los citados establecimientos en los Carnavales, fundamentalmente durante los bailes, con el fin de evitar que estos cierren sus baños. Lo que entonces se desconocía era el importe de las sanciones a los que estos podrían enfrentarse.
Finalmente, desde la Gerencia Municipal de Urbanismo se ha establecido que las multas podrán llegar hasta los 6.000 euros para aquellos bares, cafeterías y restaurantes que prohíban el acceso a sus aseos. Eso sí, Carlos Tarife aclara que "no se trata de que estos establecimientos tengan que permitir el uso de sus baños a todo el mundo, pero sí a sus clientes". "Aquellas personas que consuman en el local, sea lo que sea, podrán utilizar el aseo", añade el concejal de Urbanismo.
El edil también matiza que todos los bares, cafeterías y restaurantes situados en el centro de la ciudad deberán tener sus baños abiertos, "independientemente de que tengan barras en el exterior". "No servirá de excusa que se haya colocado una barra en la calle", dice, aunque esta dificulte el acceso a los baños de los clientes.