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jueves, 21 de noviembre de 2019

La reina del carnaval no admite rey

La junta directiva de la asociación de diseñadores del carnaval de Las Palmas ha rechazado de forma unánime la petición de Alberto Starkmann de presentarse al concurso de Reina del Carnaval. Tras una reunión, en la que escucharon la propuesta del joven, concluyeron que no era posible modificar las bases de la gala sin afectar a la fiesta, aunque se mostraron partidarios de una nueva Gala del rey del carnaval.

La polémica comenzó en redes sociales después de que el joven grancanario de 22 años, Alberto Starkmann, difundiera una publicación en la que buscaba diseñador y patrocinador para presentarse al concurso, tomando por sorpresa a la organización del carnaval. Aceptar la propuesta significaba cambiar las bases del certamen, que admitía solo a mujeres como aspirantes.

Tras una reunión entre los miembros de la junta directiva, informaron de forma unánime que no estaban dispuestos a dicha modificación para aceptar al que sería el primer candidato al trono de las fiestas. «Es la más importante que tenemos, no debería desaparecer, debe seguir siendo una mujer y representarnos en todos los actos oficiales que se realicen, ya sean actos locales, nacionales e internacionales», señalaron.

Sin embargo, la Asociación de diseñadores explicó que no se trata de una decisión discriminatoria, aludiendo al carácter «arriesgado» y «transgresor» que ha caracterizado al carnaval y, por descontado, igualitario entre géneros.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Carnaval no género

Resultado de imagen de alberto starkmannEstos días, un joven de 22 años, Alberto Starkmann ha planteado un nuevo debate social, un planteamiento que dibuja otra máscara al Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Un Carnaval pionero en lo que a genero e identidad se refiere, ya que, cuando aún no existían ni leyes LGTBIQ, ni etiquetas, ya encabezaba la Cabalgata con Juan Curbelo y sus vestidos de mil colores con sus plumas al viento. Ese transgresor carnavalero era Juanito el Pionero, un hombre y su identidad. Nadie preguntó entonces por su género, ni la Guardia Civil, él que había sufrido persecución en el franquismo sabía que era el momento de romper el silencio.

Eran los inicios de los años 80, mientras la movida creaba iconos en Madrid, Juanito rompió esquemas en la calle La Naval, nunca estuvo solo, La Palmera, La Pioner, Melo, Paloma, La Sorda, Batutsi, transformistas y transexuales amigos, incluso el popular Xayo formaban parte de aquel ejército de salvación que en cada desfile se ganaban el cariño y el respeto de los palmenses con su defensa de las libertades conquistadas con la llegada de la democracia y que ellos defendían que había llegado para todos.

Nuestro carnaval ha sido, y es, el espejo de la transformación social que hemos vivido en los últimos 45 años, no es casual que se recuperara justo a los tres meses de la muerte del dictador. La primera cabalgata la organizó Manolo García, en febrero de 1976, en plena transición. Fue corta pero contundente, de la Isleta hasta el Parque de Santa Catalina. Allí, sin imaginarlo, se creo un lazo de arcoíris entre la fiesta y la diversidad.

Una diversidad que era retrato de un Puerto cosmopolita, moderno y abierto, que entendía que la felicidad y el amor no tienen etiqueta, solo manual de supervivencia.

Con los años la fiesta crece y el espacio de convivencia se normaliza y los pioneros dejan de ser noticia para convertirse en iconos, ellos, los valientes siempre delante gritando al mundo, este soy yo y este mi Carnaval. Sigue sorprendiendo al visitante que el disfraz mas común entre los hombres de esta ciudad, sea justamente el de mujer. Azafatas con pelo en el pecho, bailarinas con mostacho. Un juego de intercambio de roles que retrata la madurez de una sociedad sin complejos de identidad, donde las mujeres, madres, hermanas y esposas, prestan el sujetador con dos calcetines para que te sientas mas cerca de alguien que admiras y/o amas. En eso consiste la fiesta de la mascara, romper la normas y transgredir, por unas horas o por unos días, depende de las ganas de diversión.

lunes, 4 de noviembre de 2019

El ciudadano y la concejala

Resultado de imagen de Alberto StarkmannQue el joven Alberto Starkmann quiera competir en el concurso de Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria no resulta sorprendente a estas alturas del siglo XXI. Es tan lógico que las mujeres reivindiquemos nuestro derecho a participar en ámbitos reservados, hasta ahora, a los hombres, como que los hombres deseen hacerlo en espacios hasta ahora circunscritos a la participación de las mujeres. Añádase a eso lo lábiles que son hoy las fronteras entre lo masculino y lo femenino.

Lo que podría sorprender es que un gobierno municipal en el que participan el Partido Socialista y Unidas Podemos no haya acabado aún con el anacronismo de sostener con dinero público un concurso en el que se premia la creatividad de un disfraz, pero en el que solo pueden participar las mujeres. Algo que está tan fuera de los estándares progresistas como lo puede estar un concurso, por ejemplo el de drag queen, en que solo pudieran participar los hombres. Ese es el mundo viejuno de aquella canción de Fernando Esteso que decía que los niños debían estar con los niños y las niñas con las niñas. Habría que preguntarse si el progresismo de socialistas y podemitas es solo «supuesto», como aquello del valor de los varones en las antiguas cartillas militares, hasta que se demuestre lo contrario.

Lo que sorprende, entonces, es que la concejal responsable del Carnaval, Inmaculada Medina, tenga responsabilidades de gobierno, pues no debería ser propio de quien ocupa un cargo público espetar argumentos del tipo: «yo no lo veo» o «que pida que se haga un certamen de rey del carnaval» a quien demanda, como Starkmann, algo tan obvio a una administración.

Es cierto que para ser concejala es suficiente el voto de la ciudadanía, por encima de lo cual no hay análisis de capacidad que valga. Pero no es menos cierto que tener responsabilidad en la gestión municipal depende de que se la asigne el alcalde o alcaldesa. Esa es la parte que no se entiende en quien es incapaz de esbozar un argumento ante una solicitud razonable de un ciudadano.

sábado, 2 de noviembre de 2019

"No hago daño a nadie con querer ser reina del carnaval"

El joven Alberto Starkmann quiere ser Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, reina, no rey ni drag queen, y ha comenzado a batallar para cumplir su sueño, portar la corona y lucir una fantasía en la gala como el primer hombre candidato al trono de las fiestas.

Para este joven de Telde, de 22 años, "poder desfilar con una fantasía" como las que se lucen en las galas de la Reina de Carnaval y optar al título es "una ilusión personal" que podría abrir la puerta a "muchos otros chicos que están detrás".

Starkmann lleva varios años "buscando en privado diseñadores para hacer este proyecto realidad", pero ante la falta de apoyo y respuesta ha decidido "hacerlo público". Esta semana dio a conocer su caso a través de las redes sociales y ya hay patrocinadores y diseñadores que han contactado con él. "Lo agradezco enormemente".

El carnaval, recuerda este joven en una entrevista con Efe, "es diversidad y libertad" y, por tanto, "es normal que se cambien las bases", que por el momento solo admiten a candidatas mujeres (salvo en la versión infantil, que se abrió a los niños la pasada edición).

"La respuesta ha sido positiva", relata Alberto Starkmann, que dice sentir mucho respaldo de "gente vinculada al carnaval, drags y demás", que le han trasmitido que "es una gran idea" y que han elogiado su valentía al "contarlo para llevarlo adelante".

Desde su punto de vista, "hay que ampliar las mentes, mejorar, seguir evolucionando en fiestas como el carnaval", porque "el nuestro se representa en la diversidad y la libertad".

jueves, 31 de octubre de 2019

Alberto aspira a ser Reina del Carnaval

Alberto Starkmann está dispuesto a luchar para conseguir su sueño. Este joven grancanario ha hecho un llamamiento en sus redes sociales para conseguir un patrocinador y diseñador que le apoyen para conseguir ser Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. No quiere ser Drag Queen, ni Rey, quiere ser Reina y participar en las mismas condiciones que el resto de candidatas.

«Busco diseñador/a y patrocinador que confíen en mí para cumplir mi gran sueño: ser el primer chico candidato a Reina del Carnaval», anuncia en Instagram, consciente de la dificultad que supondrá romper con las normas y cambiar las bases del certamen. «Una vez tenga diseñador/a y patrocinador, lucharé para cambiar las bases de la Gala. Gracias por todo el apoyo que estoy recibiendo, me siento súper agradecido y con más fuerzas que nunca para luchar por mi gran sueño. ¡Mil gracias de corazón!», afirma Alberto Starkmann en su llamamiento en redes.

«No le hago daño a nada ni nadie con este sueño, es una ilusión y tenemos que avanzar y abrirnos como sociedad. Yo no quiero ser Rey ni Drag, mi sueño es ser Reina», reflexiona Alberto antes de solicitar que compartan su publicación para recibir el máximo de apoyos posibles.

«He decidido contarlo públicamente, ya que llevo mucho tiempo hablando con diseñadores y ninguno ha confiado en mí o no me han contestado. No pido una gala del rey, ni cambiarle el nombre a la gala de la Reina, simplemente que dejen participar a personas, da igual su género. Todo lo demás, que sea exactamente igual que siempre. Quiero y me identifico con ser Reina no rey», reivindica, sabedor de que su propuesta tendrá a muchos detractores.