Santa Cruz de Tenerife vivirá el próximo 14 de febrero la segunda edición del concierto participativo “La Música se Mueve”. Un encuentro que tendrá lugar el viernes, a partir de las 17:30 horas en la Plaza del Príncipe y que se enmarca dentro de las II Jornadas de Buenas Prácticas con las que se pretende acercar a la ciudadanía parte del trabajo que se lleva a cabo, durante el curso escolar, en el Conservatorio de Profesional de Música, involucrando a profesores, alumnos, padres y también a quienes se topen, en la calle, con este concierto que sirve además al alumnado para reforzar competencias educativas y aprender a enfrentarse a dificultades técnicas que puedan encontrarse a lo largo de su carrera.Santa Cruz de Tenerife vivirá el próximo 14 de febrero la segunda edición del concierto participativo “La Música se Mueve”. Un encuentro que tendrá lugar el viernes, a partir de las 17:30 horas en la Plaza del Príncipe y que se enmarca dentro de las II Jornadas de Buenas Prácticas con las que se pretende acercar a la ciudadanía parte del trabajo que se lleva a cabo, durante el curso escolar, en el Conservatorio de Profesional de Música, involucrando a profesores, alumnos, padres y también a quienes se topen, en la calle, con este concierto que sirve además al alumnado para reforzar competencias educativas y aprender a enfrentarse a dificultades técnicas que puedan encontrarse a lo largo de su carrera.El evento, en el que colabora el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a través del Organismo Autónomo de Fiestas y el Distrito Centro Ifara, está organizado por el Gobierno de Canarias y el Conservatorio Profesional de Música.
El inicio de la actividad tendrá lugar en las calles aledañas a la Plaza del Príncipe desde donde alumnos y profesores participantes se dirigirán, hacia ella, tocando al ritmo de la percusión. Todo el recorrido de la batucada irá respaldado por el grupo de trombones y ensemble de saxos del propio Conservatorio.
Para participar en esta divertida fiesta, es requisito indispensable acudir con un disfraz de los maravillosos años 50 y portar un instrumento de percusión hecho a mano, desde una simple botella de agua llena de legumbres (a modo de maracas) a tapas de caldero personalizadas.








